viernes, 1 de octubre de 2010

Dos cervezas Backer

Hace un tiempo fui a ver a Jara, amiga cervecera de quien he hablado en algún post como el de las últimas fiestas de San Lorenzo, que había llegado de una interesante estancia en Brasil. Me había prometido sorpresas, y así era. Me había traido una cuica, y para acompañar el regalo sacó de la nevera dos cervezas Backer, una marca que yo no había oído y que por lo visto no abunda demasiado por esos lares. Las servimos en dos jarras de medio litro y nos dispusimos a dar comienzo a la fiesta de bienvenida, antes de ir a la cervecería donde más adelante acabaríamos ahogados de malta y espuma.

Backer, Cervejeria Tres Lobos, es una microcervecería artesanal minera fundada en 1998 en Minas Generales. Comienzan fabricando cerveza pilsener, añadiendo con el tiempo gamas más oscuras, hasta que actualmente desarrollan seis estilos diferentes. Utilizan aguas mineras y elaboran la cerveza según la famosa Reinheitsgebot. Hoy en día su cerveza se exporta a todo el país.

La primera de ellas es la Pale Ale, una cerveza muy acorde con el estilo que firma. Color cobre claro algo anaranjado, con espuma blanca algo tintada con los colores del caldo, que no dura en exceso, dejando una corona fina en la superficie. Tampoco se aprecia carbonatación. Su aroma es principalmente maltoso, con toque herbal muy suave y un matiz misterioso que no supimos identificar, que se confundía con el alcohol. En boca es muy similar a lo que le ha antecedido: malta, lúpulo y algo afrutado, para dejar un final seco en el que la presencia del alcohol se hace evidente. Interesante, con cuerpo.

La segunda fue toda una sorpresa. Backer Brown anunciaba en la cima de su botella que contenía aroma de chocolate, lo cual me echó para atrás, pues no había probado ninguna cerveza "chocolateada" que me hubiera sido agradable. Hasta entonces.
Color marrón oscuro, opaco, con brillos anaranjados y elevada carbontación. Su espuma beix no es muy abundante, pero sí duradera, manteniéndose burbujeante a la cabeza del vaso. Su aroma es una delicia, con notas dominantes de chocolate negro y malta. En boca ese matiz se ve acrecentado, aportando además notas de caramelo, café, alcohol, malta tostada y un final lupulizado que deja un recuerdo en el paladar del chocolate. Completamente inesperada, una cerveza que me dejó muy buen sabor de boca y que en ocasiones recordaba a los bombones de licor. Fantástica.

Un país que me gustaría explorar en todos los sentidos, y que por lo que he leído guarda sendas microcervecerías con excelentes productos. Muchas gracias a Jara por los presentes, y que vaya bien en Rennes.

1 comentarios:

Embracing Darkness dijo...

Envidia pura y dura me dás, mosquis.