lunes, 24 de marzo de 2014

To Øl Goliat Imperial Stout

MARCA: To Øl
MODELO: To Øl Goliat Imperial Stout
ESTILO: Russian Imperial Stout con café, avena y azúcar moreno (10,1% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Dinamarca

CARACTERÍSTICAS: La semana pasada fue especialmente dura, tanto a nivel laboral como por actividades en momentos de ocio, así que decidí que iba a darme un capricho y abrir alguna de esas botellas para las que nunca encuentro el momento... más allá del #FFdA que, evidentemente, no se puede convocar cuando a mí me de la gana. No quise jugármela y opté por una elaboración un poco especial de To Øl, marca danesa cuyo nombre resuena en la cabeza de cualquier amante de las cervezas, y no es para menos, puesto que casi cualquier cosa que estos nórdicos sacan a la venta es oro puro. Por cierto, esta botella llegó a mis manos como un regalo, y lo agradezco enormemente.

Más negra que la conciencia de un banquero, ni se inmuta ante la luz. Al servirla se desliza con viscosidad, por la pared del vidrio, mientras da pie a que se forme una crema marrón ocre de burbuja fina, tan escasa como persistente. En nariz ataca con grandes cantidades de chocolate negro, sirope de caramelo y medidas frutas oscuras sobre un fondo de espresso, torrefacto y más suave regaliz negro. Envuelve el conjunto un firme ahumado, con una fuerza que no he visto en muchas Imperial Stout, acompañado de cacao, olivas negras y mínimo azúcar quemado. Las cervezas de este estilo ya son complejas casi por definición, pero esta tiene una entrada magistral, especialmente variada.

En boca es muy potente, con mucho énfasis en café y torrefacto, quizá demasiado, y también una fuerte presencia de cacao y regaliz negro. El dulce se encarga de amortiguar algo el sabor, con notas de moras, pasas, toffee y más suave azúcar quemado, y lo consigue relativamente durante unos instantes; sin embargo, el desarrollo del trago acaba por desbordarle al potenciarse más aún el café al final, antes de entrar en un amargor intenso cargado de recuerdos de brandy, licor de cacao, sirope y regaliz. De textura oleosa, entra a pequeños sorbos dejando un agradable calor en el estómago y un eterno regusto, licoroso y caramelizado en boca. En mi opinión la combinación del torrefacto y de los granos de café añadidos se hacen demasiado presentes y pueden saturar, de hecho a mí se me hizo un poco pesada. Creo que es una buena cerveza, pero no tanto como para que cueste más del doble que la mayoría de cervezas de esta marca; sin ir más lejos, Mochaccino Messiah, también con café, me parece mucho más lograda.

NOTA:

domingo, 16 de marzo de 2014

Cata "Fission Beer" en la Vinoteca: Entra Cere-Ales

El pasado Febrero se organizó en la Vinoteca el tercer evento del ciclo Fission Beer, que contó nuevamente con una afluencia considerable, en torno a las 40 personas. En esta ocasión la cata iba a estar centrada en el cereal, un ingrediente fundamental en la elaboración de cerveza a pesar de que estos últimos años ha perdido tirón en detrimento de otros componentes. Semanas antes Rubén me había desvelado su intención de presentar 7 cervezas distintas con diferentes cereales, y la verdad es que la intriga no era poca puesto que no tenía claro cómo iba a conseguir tanta variedad. Finalmente desveló el misterio días después,  cuando me envió un listado en el que se enumeraban las siguientes referencias:

- Arroz: Asahi Super Dry (Pale Lager de arroz, 5% ABV)
- Trigo: Agullons Dalmoru (Wheat Ale, 5% ABV)
- Cebada: Fuller's Old Winter Ale (Winter Warmer, 5'3% ABV)
- Multicereal: Baladin Wayan (¿Saison? de 7 cereales y 9 especias, 5,8% ABV)
- Avena: Samuel Smith's Oatmeal Stout (Oatmeal Stout, 5% ABV)
- Calabaza: Hoppin' Frog Frog's Hollow Double Pumpkin Ale (Pumpkin Ale, 8,4% ABV)
- Centeno: De Molen/Närke Goths & Vandals Barrel Aged (Imperial Stout de centeno, 10,6% ABV)

Salvo quizá la Asahi, que aunque posiblemente era la mejor opción de cervezas de arroz disponibles igual podría haber sido sustituida por un sake, las cervezas gustaron mucho, ya fuese por alta calidad o por originalidad

Tras un comienzo un poco flojo con la asiática que acabo de mencionar, el desfile siguió con Dalmoru de Ales Agullons que, aunque sin parecerme una excepcional, me resultó muy disfrutable gracias a su marcada acidez. Siguió una vieja conocida, la Old Winter Ale de Fuller's, antes de dar paso a una de las cervezas más extrañas de la cata: Baladin Wayan. Mi impresión fue que la potente mezcla de especias, entre las que incluso nos pareció reconocer algunas tan poco habituales como orégano, desmejoraba mucho el resultado final, quedando la combinación de cereales como un mero detalle anecdótico puesto que era difícil apreciarlos.

De la segunda británica de la jornada pocas cosas se pueden decir a estas alturas que no se hayan dicho previamente, justo al contrario que la Pumpkin Ale de Hoppin' Frog. Siendo sinceros, este estilo tan poco habitual en la Península no pareció tener demasiado éxito, posiblemente debido a su estridente sabor, (tampoco a mí me gustó) pero de todas maneras fue una suerte poder probar una rareza como esa. Como broche final para una noche fantástica teníamos una apuesta sobre seguro, una Imperial Stout de centeno resultado de la colaboración entre dos grandes: Närke y De Molen. Como era de esperar, no defraudó y fue una de las más aclamadas.

Entre todo esto pudimos charlar de forma más distendida, tomar unos pintxos sencillos y algo de debate. Además, y como ya es costumbre, se celebró un concurso con el que se podía optar a llevarse un apetecible pack de botellas; en esta ocasión se trataba identificar cuál de los granos de cereal que había en unos recipientes en cada una de las mesas correspondía al centeno.

Poco más dio de sí la jornada pero, como no podía ser de otra manera, después nos acabamos juntando en Manneken Beer varios de los asistentes para terminar de regar una dilatada, y en mi opinión exitosa, sesión cervecil. Solo queda felicitar a Rubén y a La Vinoteca por su meticuloso trabajo organizativo, siempre atentos a que todo salga como está previsto, y de paso agradecerles que contasen conmigo otra vez más.

lunes, 10 de marzo de 2014

Emelisse Espresso Stout

MARCA: Emelisse
MODELO: Emelisse Espresso Stout
ESTILO: Export Stout con café
PAÍS DE ORIGEN: Países Bajos


CARACTERÍSTICAS: En estos 7 años sólo hemos reseñado dos cervezas que contaban con café entre sus ingredientes, y en ambos casos se trató de una grata experiencia. Junto con otras que he podido probar por mi cuenta, mi impresión ha sido que este ingrediente congenia realmente bien con las cervezas oscuras, potenciando los matices del torrefacto sin necesitar prescindir de otras maltas, y a la vez sin sobrecargar demasiado el cuerpo. Y aprovechando que últimamente les estoy haciendo algo más de hueco a las Emelisse en este blog, me pareció una buena idea que la tercera cerveza con café que presentase se tratara de su Export Stout.

Servida en copa es petroleo puro aunque, eso sí, forma una abundante espuma beige-marrón, firmemente adherida a la pared del vaso, que impide confundirla con el oro negro. Mientras ésta va descendiendo lentamente, salen hacia la nariz toneladas de chocolate, adornadas con chispas de cacao y crema, sobre un fondo de frutas oscuras, intensas notas de caramelo, sirope y azúcar moreno. Por supuesto no podía faltar el café, pero su actuación es tan sorprendente como apropiada puesto que, en vez de inundar el aroma eclipsando a los demás matices, consigue únicamente infiltrar el conjunto, estando presente en todo momento pero sin llegar a destacar. El resultado final es un perfume complejo, denso y muy compacto, anticipo de lo que espera a continuación.

En boca hay mucho más café, aquí ya no infiltra sino que es parte fundamental. Se acompaña inicialmente de intenso cacao, más suave caramelo, sirope, frutas como uva negra, moras o ciruelas, y mínimo regaliz negro. Poco a poco este café va ganando terreno, seguido de regaliz y después cacao, a los que después se añaden notas de licor junto con afilados toques de especias picantes. El final es amargo, alcohólico, especiado... y como se puede suponer, muy reconfortante. Se termina entonces de abrir el sabor con gran voluptuosidad, desprendiendo notas de café solo, licor, cacao y crema, antes de terminar en un regusto de sequedad moderada. Llama la atención que a pesar su gran complejidad y de la potencia de los distintos sabores, es una cerveza que no se hace excesivamente pesada, sino que se bebe con relativa facilidad. Posiblemente se encuentre entre las mejores de Emelisse que he probado hasta el momento, y eso no es poca cosa.

NOTA:
 

domingo, 2 de marzo de 2014

Naparbier Napar Pale Ale

MARCA: Naparbier
MODELO: Naparbier Napar Pale Ale
ESTILO: American Pale Ale (4,4% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España


CARACTERÍSTICAS: La llegada de Napar Pale Ale al repertorio fijo de Naparbier me pilló totalmente por sorpresa, de hecho me enteré por casualidad al curiosear su nueva página web, y antes no había oído ni una palabra sobre este lanzamiento. Reflexionando, una vez asimilada la agradable noticia, decidí que me parecía un acierto; en mi opinión, al catálogo de estos navarros les faltaba algo suave y fácil de beber, para el día a día, pero marcando distancias con su fantástica Pils. Además, siempre resulta apetecible una buena cerveza a un precio asequible, como es el caso de esta.

Entre dorada y naranja, con escasa aunque persistente espuma blanca, se observa en su líquido casi cristalino una carbonatación constante. Su aroma es oro puro, una mezcla casi perfecta de matices, con fondo de malta dulce acompañada de cereales frescos, y medido caramelo sobre ellos. Esto sirve de soporte a un firme perfume frutal, con melocotón, mango y naranja sanguina, adornado por leves toques de limón. Alrededor quedan lúpulo floral y pinceladas de miel, que terminan de edificar una estructura propia de las Pale Ale americanas.

En boca sigue las directrices del aroma, con clara presencia de malta ligeramente tostada, y sobre ella abundante fruta, aunque con predominio de naranja, albaricoque y melocotón mientras se dejan atrás sabores más tropicales. Inicialmente es algo acaramelada, pero pronto el lúpulo potencia amargor y acidez, introduciendo un gusto herbal y cítrico marcado que pasa el dulzor a un segundo plano. Mucho pino y hierba fresca inundan el trago, acompañadas de notas minerales, antes de terminar en un final de amargor más calmado de lo esperado, con recuerdos de mango, albaricoque y especia picante. No obstante, el regusto es seco y el papel del lúpulo es incuestionable. Buen cuerpo, muy sabrosa, de trago fácil y un poco áspera en sus últimos instantes, como no podía ser de otra forma con Naparbier, esta sí que me parece una cerveza para tomar en cualquier momento. Esperaba algo tipo Sierra Nevada, y es algo más agresiva que esta, pero no me ha decepcionado en absoluto. Gran cerveza.

NOTA: