jueves, 7 de enero de 2021

Põhjala Öö XO

MARCA: Põhjala
MODELO: Põhjala Öö XO
ESTILO: Baltic Porter añejada en barrica de coñac (11'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Estonia

CARACTERÍSTICAS: Mi experiencia con las cervezas de Estonia se limita a las Tanker que amablemente nos enviaron desde Hop in the Box en el 2017, y esto es algo de lo que no estoy orgulloso porque una de las fábricas imprescindibles de este país es sin duda Põhjala. Fue fundada en el año 2011, y con la colaboración del maestro cervecero escocés Chris Pilkington, lanzaron en 2013 su primera cerveza, la Baltic Porter Öö. Esto fue cuando tan siquiera disponían de instalaciones propias, ya que su primera fábrica en Tallinn se inauguró en abril del 2014. Desde entonces la empresa no ha hecho más que crecer, teniendo que trasladar en el 2018 la producción a la zona de Noblessner, al norte de la ciudad, por este motivo. Su extenso arsenal incluye 10 cervezas fijas, un sinfín de experimentos que han agrupado como "Specials", y las series "Forest", con ingredientes botánicos comunes en la cultura estonia, y "Cellar", añejadas en barrica. 

La que comento hoy entraría dentro de último grupo, y se trata de la ya mencionada Öö añejada en barrica de coñac. Como no podía ser de otra manera es negra como el carbón, algo grisácea, con un anillo de espuma entre marrón y ocre. El aroma es el propio de un licor, potente, oscuro, denso y untuoso. Combina malta oscura, caramelo fundido, sirope de chocolate y frutas sobremaduras, destacando moras, cerezas, pasas y más suave ciruelas. Se infiltran notas de café del grano torrefacto, algo de madera y tabaco, un punto de canela, y por supuesto no falta el alcohol, goloso, que evoca al coñac.

Este tipo de cervezas suelen ser muy densas en boca e incluso con textura oleosa, sin embargo no es este el caso y, pese a que tiene cuerpo completo, el paso por boca es bastante fluido y conserva el gas, por lo que mantiene la esencia de una cerveza. En el sabor el cereal está más presente que en el aroma, con malta tostada, mucho café solo, algo de regaliz negro y pan integral. El dulzor es más comedido, con frutas como pasas, ciruelas y más suave moras, que equilibra el trago hasta llegar a un amargor moderado, enólico, donde se evidencia claramente el coñac y la madera, con notas de sirope de chocolate, especia picante que puede recordar al chile y un toque de cáscara de cítrico. Regusto eterno, como corresponde al licor, cálido y reconfortante. Una cerveza fantástica, mantiene varios elementos muy potentes y consigue que ninguno de ellos se imponga sobre los demás, el dominio de la barrica es impresionante. Me encantaría probar otras referencias de esta serie, seguro que merecen la pena.

NOTA:

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