martes, 15 de agosto de 2017

Härtsfelder Ökokrone Premium Weisse Mehrkorn

MARCA: Härtsfelder
MODELO: Härtsfelder Ökokrone Premium Weisse Mehrkorn
ESTILO: Hefe-Weißbier biológica con espelta (5'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: La única vez que hemos hablado de la cervecera Härtsfelder fue hace ya 9 años, cuando los que dirigíamos este blog eramos apenas veinteañeros, con muy poca experiencia en el mundo de la cerveza... aunque muchas ganas de aprender. La verdad es que casi me había olvidado de esta marca, pero por pura casualidad vi esta botella en el escaparate de una tienda de productos Bio y me apeteció llevármela para reseñarla por dos motivos: de primeras, por rememorar los comienzos de Hipos Urinatum ahora que nos acercamos peligrosamente a los 10 años haciendo el panoli en Internet; en cuanto al segundo estímulo, fue puramente técnico y no tan sentimental, y es que una Weizen Bio de espelta no se prueba todos los días.

De color está a mitad de camino entre una Weißbier y una Dunkelweizen, aunque es poco turbia para cualquiera de los dos subestilos. La espuma es abundante pero poco compacta y resistente, y queda en superficie más o menos medio dedo, alimentado por veloces burbujas microscópìcas. Huele genial, se presenta con malta a raudales, plátano maduro, leves toques de nutella, y un fondo de manzana golden madura, membrillo, cítricos y un punto de miel.

En boca encaja dentro de las Hefe-Weißbier, aunque con algunos elementos que la hacen peculiar. La textura es muy sedosa y agradable, aunque queda algo corta de carbonatación. La malta vuelve a ser protagonista, con un importante punto acaramelado que entiendo que se debe a la espelta, cereal crudo, y al mismo nivel se pone la fruta con recuerdos de plátano, algo más suave manzana asada. Final largo, amable, con lúpulo floral, leve canela, clavo y puntualmente un deje especiado, para terminar en un regusto largo, cargado de fruta y caramelo. Una cerveza recomendable: nivel adecuado, buen precio, con un punto de originalidad interesante y, en mi caso, con un añadido de nostalgia que también le suma puntos.

NOTA:

sábado, 12 de agosto de 2017

Brasseurs du Grand Paris IPA Citra Galactique

MARCA: Brasseurs du Grand Paris
MODELO: Brasseurs du Grand Paris IPA Citra Galactique
ESTILO: India Pale Ale (6'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Francia

CARACTERÍSTICAS: Al igual que la cervecera Deck & Donohue, de la que hablé hace algunos meses, Les Brasseurs du Grand Paris también fue creada a partir de la colaboración de un francés y un estadounidense, llamados en este caso Fabrice y Anthony. Iniciaron su producción a muy pequeña escala en el 2011 en una vivienda en Levallois, muy cerca de París, lo que no les impidió ganar una Hoz de Plata en el Concurso de St Nicolas de Port del 2013 con su cerveza La Levalloise. Poco después empezaron a funcionar de forma nómada, elaborando en fábricas artesanales locales como Brasserie de la Vallée de Chevreuse, Parisis o Rabourdin y, puesto que la producción en Levallois pasó a ser anecdótica en comparación con la llevada a cabo en instalaciones ajenas, la interrumpieron en diciembre de ese mismo año.

Uno de los aspectos que me encantado de esta empresa es su transparencia respecto a la elaboración de las cervezas, gracias a lo cual sé que esta IPA se produjo en Rabourdin... alguna marca nacional que yo me sé podría tomar ejemplo. Servida en copa luce un color naranja amarillento, velada, con una espuma densa y esponjosa que ocupa todo el volumen del recipiente. Su entrada en nariz es inmejorable: arranca un torrente de lúpulo americano con cítricos, pino y resina al mismo nivel, dejando mango, albaricoque y naranja madura en un segundo plano. Se apoya además en una base de malta, galleta y algún toque de miel que, si bien es discreta, tiene la suficiente presencia como para dar mayor dimensión al aroma que estas IPA que son sólo lúpulo.

El cítrico también marca la entrada en boca, con mandarina, naranja y más suave pomelo y limón, aunque quedan de fondo malta y algo de cereal. El pino y la hierba se introducen poco a poco, y van secando el trago, aunque persiste una agradable textura cremosa. Final de amargor marcado, áspero, con mucha piel de cítricos, pino, un toque medicinal y bastante especia picante. A medida que se calienta la cerveza emergen frutas más dulces como mango maduro, melocotón, hace acto de presencia la levadura y se refuerzan en el final pimienta, clavo y un soplo de alcohol. Cada día soy más fiel a las cervezas clásicas, pero esto no quita que pueda disfrutar de las elaboraciones modernas bien hechas. Es el caso de esta IPA; es suficientemente compleja, y tiene estructura más que de sobras para aguantar la generosa carga de lúpulo Citra que se le ha metido. Repetiré con esta marca siempre que pueda, más todavía sabiendo que este mismo año estrenan sus propias instalaciones.

NOTA:

domingo, 30 de julio de 2017

Trzech Kumpli Pan IPAni


MARCA: Trzech Kumpli
MODELO: Trzech Kumpli Pan IPAni
ESTILO: Doble IPA de trigo (6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Polonia

CARACTERÍSTICAS: Trzech Kumpli parece ser el fruto de la pasión de un elaborador de cerveza en casa de Tarnów, la segunda ciudad más grande de la provincia de Małopolska después de Cracovia, al que su afición se le fue de las manos. A pesar de que el nombre significa "Tres Amigos", al final son 4 los que han acabado dirigiendo esta microcervecera polaca: Irmina, Tymek, Maciek y Adam; y han conseguido extender sus productos a varios países europeos, entre ellos el nuestro. La primera cerveza que probé de esta marca fue Native American, una IPA de corte norteamericano que me gustó mucho, así que pocas semanas después me llevé a casa Pan IPAni, una IPA doble de trigo cuyo nombre es un juego de palabras en polaco que quiere decir "Señor y Señora".

Es una cerveza de color amarillo limón algo pajizo, similar al de una Wit, ligeramente velada. Algunas burbujas perezosas suben por la columna de líquido para alimentar una espuma blanca bastante escasa. El aroma es lúpulo norteamericano al 100%, con fruta a raudales destacando mango, naranja dulce, uva blanca, y más suaves maracuyá y banana, acompañado por intensas notas de pino, resina y algo de hierba. La acidez cítrica del trigo, muy penetrante, combina muy bien con los distintos perfumes aportados por el lúpulo, mientras que de fondo queda malta acaramelada, aunque con escaso protagonismo.

La presentación en boca, sin embargo, conlleva un cambio importante y la frutalidad del lúpulo se vuelve sequedad. Comienza algo más tranquila, con una base de malta dulce y levadura, y progresivamente limón y pomelo van penetrando en el sabor y liberando una acidez muy importante. Esta se ve además estimulada por un importante golpe de pino y resina, que se hace incluso más pesado por la textura oleosa de la cerveza y su cuerpo contundente. Termina con un final áspero y seco, cargado de cítricos, pino y potente especia picante unida a una calidez alcohólica, dejando un regusto tropical. El sabor es agradable, pero por la alta carga de lúpulo a mí se me ha hecho monótona y me ha costado terminar el medio litro, cosa que no me sucedió con su Native American. Quizá a los incondicionales de las elaboraciones americanas le gustará, pero a mí me ha parecido que no aporta gran cosa.

NOTA:

miércoles, 26 de julio de 2017

Dolina Dubbel

MARCA: Dolina
MODELO: Dolina Dubbel
ESTILO: Dubbel (6'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Las andanzas de la cervecera Dolina comenzaron en el año 2013, cuando dos burgaleses decidieron iniciar este proyecto. Su nombre hace alusión a la Gran Dolina, uno de los yacimientos más importantes de la Sierra de Atapuerca, que como todo el mundo sabe se encuentra en la provincia de Burgos. También el diseño de sus dos referencias hace un pequeño homenaje a la Arqueología, puesto que al rascar la pintura dorada de la etiqueta se descubre el cráneo de un animal prehistórico. En el caso de su Dubbel, la cerveza que voy a comentar hoy, el cráneo es el de un oso de Deninger, un antecesor del oso de las cavernas.

Es de un bonito color rubí marronáceo, con algún reflejo amarillento. Su espuma beige no es demasiado abundante si muy resistente, y queda siempre alrededor de medio dedo protegiendo la superficie del líquido. En nariz es discreta pero agradable, con bastante grano tostado, nueces y algo de café sobre una medida base de malta dulce y suave toffee. Se suma al conjunto frutas, sobretodo naranja y albaricoque, también con moderación, y un toque de lúpulo floral con un deje cítrico. Quizá sea algo menos dulce de lo habitual para el estilo, pero tampoco se aleja demasiado de este.

En boca la entrada es maltosa y acaramelada, como corresponde, pero en seguida deja paso a grano tostado, frutos secos, leve cacao y un toque de café y azúcar candy. El paso por boca es bastante seco, con notas de nueces, recuerdos de té inglés y un deje terroso. Termina en un final de amargor bastante pronunciado, con un marcado carácter cítrico del lúpulo, y leves recuerdos herbales y medicinales. En el largo regusto quedan tostados y suave café, cerrando el trago de la misma forma que había empezado, con el cereal. En mi opinión es una cerveza bien hecha y bastante fiel al estilo, aunque quizá los ejemplos más conocidos son algo más redondos. Además de precio está bastante bien, pague 1'90 euros en una tienda de queso, así que no tendría inconveniente en repetir. De su Kölsch todavía no puedo decir nada, pero creo que la probaré en las próximas semanas.

NOTA:

sábado, 22 de julio de 2017

Kikusui Karakuchi

MARCA: Kikusui
MODELO: Kikusui Karakuchi
ESTILO: Saké Honjozo-shu (15% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Japón

CARACTERÍSTICAS: Hoy me animo con mi primera cata de sake, aunque lo único que pretendo es transmitir las sensaciones que me ha producido esta bebida, no soy capaz de valorar su calidad. Se trata de un sake de tipo Honjozo-shu (con alcohol añadido y pulido del 70%) elaborado en Kikusui, una fábrica muy popular de la zona de Niigata, que es a su vez la región de Japón donde hay mayor número de este tipo de negocios. Fue fundada en 1881 por la familia Takasawa, y sigue bajo su control en el momento actual. Su nombre viene de la combinación de dos palabras, "Kiku (菊)", que significa crisantemo, y "Sui (水)", que significa agua.

Por recomendación de Roger Ortuño (@comerJapones), la primera vez que lo probé lo hice muy frío, aunque después he ido experimentando con diferentes temperaturas, consiguiendo cambios muy llamativos. Es de color transparente, cristalino, con quizá algún reflejo amarillento. Es especialmente aromático, con un leve dulzor que recuerda a las nubes de golosina, sirviendo de apoyo para una gran cantidad de fruta, entre las que destacan ciruela blanca y melón maduro. Se suman suaves recuerdos de arroz cocido, y un agradable perfil floral.

En boca se presenta con cuerpo medio y una textura muy agradable, casi oleosa. El sabor me pareció de intensidad moderada y no demasiado complejo, aunque no por ello aburrido. Se combinan arroz fresco, ciruelas maduras, suave melón y algún punto de lichi. La sequedad del trago es bastante marcada, y el alcohol es evidente, pero sólo se nota en la tripa. Al calentar el tokkuri, mi impresión fue que los aromas se hacían más marcados y se reforzaba el sabor del arroz, aunque tendría que repetir unas cuantas veces para confirmar esto. Como ya he dicho no me veo capaz de valorarlo pero la experiencia ha sido divertida e interesante... eso sí, debo reconocer que la primera vez se me hizo un poco cuesta arriba, no es fácil acostumbrar al paladar a sabores tan distintos a los occidentales.

domingo, 9 de julio de 2017

Birrificio Italiano Bibock

MARCA: Birrificio Italiano
MODELO: Birrificio Italiano Bibock
ESTILO: Bock (6'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Italia

CARACTERÍSTICAS: Si hay algo que me gusta de Birrificio Italiano es su amor y respeto por los estilos tradicionales de cerveza, aunque siempre aportando su toque personal. Bibock sigue este patrón y, junto con la mezcla de maltas, combina lúpulo noble alemán y grandes cantidades de Styrian Golding, más propio de Ales británicas o belgas, para el aroma. La primera vez que probé esta cerveza fue de barril en Ruzanuvol, además con la buena compañía de un grande como el Lupuloadicto, y me pareció fantástica. El tomarla en botella me habría podido dar algo de inquietud, pero habiendo comprobado hace unos meses el nivel de Nigredo en este formato estaba convencido de que iba a quedar satisfecho también en esta ocasión

Es una cerveza de un color rojo anaranjado, algo amarillo en periferia. Estalla al servirla una densa espuma teñida de un beige tenue, apoyada evidentemente por una carbonatación potente. El aspecto es de 10, inmejorable, y también lo es en nariz, donde presume de un equilibrio perfecto. Abundante malta de tueste ligero, melosa y acaramelada, salpicada de puntos de frutos secos, se apoya en un fondo de fruta madura, sobretodo melocotón, manzana golden y algún toque de canela. El lúpulo, tan aromático como prometía, es muy floral y frutal y se integra a la perfección con el resto del conjunto.

Al probarla no cabe la menor duda de que el maestro cervecero sabe lo que hace, tiene esa entrada limpia que sólo se encuentra en las cervezas de los buenos elaboradores alemanes y checos. Rebosa malta, caramelo y algo de frutos secos, mientras la fruta se desplaza a registros más oscuros como higos, manzana asada, orejón de melocotón, acompañada por notas de azúcar moreno e incluso un toque de té negro. Final largo y elegante, lúpulo floral con un punto cítrico crea un amargor moderado que termina en un regusto que desaparece poco a poco. Muy sabrosa, equilibrada y fácil de beber, me dio pena que la botella no fuese de medio litro. Tan recomendable como todo lo de esta fábrica.

NOTA:

domingo, 2 de julio de 2017

Moriau Oude Geuze

MARCA: Moriau
MODELO: Moriau Oude Geuze
ESTILO: Gueuze (7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Moriau fue una bodega especializada en la mezcla de Lambic, fundada por Johannes Moriau en 1880 en Sint-Pieters-Leeuw, un municipio belga pegado a Anderlecht. Cerró sus puertas de forma oficial tras más de 100 años en funcionamiento, en 1983, aunque mantuvo cierta actividad hasta 10 años después. A pesar de este cierre, en el momento actual Moriau Geuze se sigue comercializando, pero los responsables de su producción son los dueños de la cervecera Boon, de la que ya he hablado con anterioridad cuando comenté su Kriek. Esta botella la encontré por casualidad en Be Hoppy de Madrid, y puesto que hasta ese momento no la conocía y que el dependiente me la recomendó fuertemente decidí llevármela.

Es una Gueuze de color dorado algo pálido, ligeramente velada, con mucha burbuja moviéndose con velocidad en la columna de líquido. En su superficie surge una capa de espuma blanca, en cantidad considerable teniendo en cuenta el estilo. En nariz la esperable acidez esta parcialmente compensada por un leve dulzor. Hay mucho cereal crudo, trigo, y es evidente como soporte la madera de la barrica, en un segundo plano. Se suma levadura salvaje, intensas notas de limón, algo más suaves de pomelo, recuerdos de heno, y un deje herbal y medicinal. 

Sin sorpresas en el sabor. Nada más tocar la lengua desata una agradable efervescencia, al instante se inunda la boca de grano crudo, piel de limón, algo de heno, para después liberarse la acidez en todo su esplendor con grandes cantidades de limón, pomelo e incluso un toque que puede recordar a la ginebra, dejando una importante sequedad. Sin embargo, hacia el final esta acidez se compensa y concluye con una suavidad impresionante, saliendo un punto terroso, levemente herbal y con un mínimo deje especiado. En el larguísimo regusto queda madera y notas minerales. Una Gueuze especialmente equilibrada, la mezcla de Lambic ha conseguido una cerveza compleja pero muy fácil de beber. Puede ser una buena opción para aquellos que desean introducirse en el mundo de las Lambic, sin que eso quiera decir que se quede corta para los más avezados.

NOTA: