lunes, 12 de enero de 2015

Naparbier Avant-Garde Barley Wine (Edición 2013)

MARCA: Naparbier
MODELO: Naparbier Avant-Garde Barley Wine (Edición 2013)
ESTILO: Barley Wine añejada en barrica de vino tinto (12% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Una de las mejores cervezas que pude probar durante las Navidades pasadas fue la primera representante de la nueva linea Avant-Garde que acababa de estrenar Naparbier, una Dubbel tan lograda que parecía sacada directamente de una abadía belga. Lo que no sabía es que en ese mismo momento se estaba gestando otra cerveza de esa misma serie que vería la luz un año después, una Barley Wine añejada durante 14 meses en barricas de vino tinto, si no me equivoco en las mismas barricas de la bodega Otazu en las que envejeció The Beast 666. Claro está, con el precedente de la anterior no podía dejar pasar este nuevo lanzamiento, y cuando la vi en La Vinoteca hace un par de semanas no dude un segundo.

Desde el momento de servirla esta cerveza recuerda más a un destilado, puesto que de espuma no produce ni gota, por mucha distancia que haya entre la botella y la copa. Sí que queda alguna burbuja gruesa en superficie, decorando un líquido marrón roble de una turbidez excepcional, pero no más que eso. Su perfume no podría ser más contundente; invaden las fosas nasales malta, toffee y caramelo a raudales, con un dulzor denso y profundo, licoroso, que trae recuerdos de pasas, coñac y suaves dátiles. Alrededor quedan leves notas de té negro, azúcar moreno y ciruela madura, salpicando el conjunto. Por último, tras un rato de reposo emergen los matices propios de la barrica, junto con algún punto de cacao, que sin acaparar el protagonismo tampoco pasan desapercibidos.

La primera sensación en boca la hace perfectamente confundible con un licor, al juntarse su cuerpo consistente y su textura sedosa con la casi total ausencia de carbonatación. Entra de nuevo dulce malta tostada junto a sirope de caramelo, y poco a poco se van añadiendo otros elementos que refuerzan la pesadez y densidad del trago, entre ellos pasas, reminiscencias de moscatel y brandy, más apagadas notas de dátiles y mínimas frutas del bosque. Hacia el final se introduce la sequedad esperable de la madera, junto a la cual se encuentran recuerdos de vino tinto y un deje ácido del Brett, antes de concluir con una nueva embestida de malta, cacao y coñac, acompañada de un agradable calor alcohólico que raspa la garganta. En mi opinión no es tan brillante como la Dubbel de esta misma serie, aunque sigue siendo una gran cerveza. La base es sin duda muy buena, la barrica ha funcionado bien y le da una complejidad todavía mayor, la única pega que le veo es que tanto tiempo en ella ha aplanado un poco los demás sabores. No obstante, me parece una elaboración muy recomendable, de esas que no hay que dejar pasar.

NOTA:

miércoles, 7 de enero de 2015

St. Bernardus Christmas Ale

MARCA: St. Bernardus
MODELO: St. Bernardus Christmas Ale
ESTILO: Quadrupel de Navidad (10% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Como primera cerveza de Navidad, y posiblemente también la única, que comento este año, he optado por un clásico indiscutible que pocos inviernos me quedo sin tomar: Christmas Ale de St. Bernardus. Habitualmente la encuentro en formato de 75 cl y aprovecho para compartirla con familiares o amigos en alguna de las cenas propias de esta época del año, sin embargo en esta ocasión estaba disponible en un formato más accesible para una única persona, así que no he perdido la oportunidad de reseñarla para el blog y casi completar todas las elaboraciones de esta fantástica fábrica.

Como no podía ser de otra forma tratándose de una Quadrupel, es de un color marrón oscuro, caoba, más cercano al pardo mirada al trasluz. Siguiendo lo habitual en las cervezas belgas, forma una esponjosa capa de espuma beige al servirla, muy abundante en un principio y que seguidamente se reduce hasta un dedo. Desprende un perfume muy intenso, compuesto por torrente de caramelo denso y espeso, sirope y toneladas de dulce malta tostada, adornados de recuerdos de azúcar candy, té inglés y canela más leves. A su vez fruta muy madura, siendo lo más prominente ciruelas, envuelven el conjunto sin interrumpirlo, dando la sensación de que los mil matices del aroma forman un todo.

En boca la entrada la dirigen malta tostada y caramelo, aunque sin ser tan arrolladoras como en el perfume, con grano y frutos secos, el más llamativo nuez, moderando el dulzor. Pese a que su protagonismo sigue siendo indiscutible, la fruta también está algo más comedida; se mantiene la ciruela como actor principal pero se suman otras de perfil más ácido como manzana golden, naranja e incluso algún toque de limón, siempre con un papel secundario. De cuerpo medio-alto, el trago pasa no obstante fluido hasta que se detiene en el considerable amargor final, potenciado por un picor provocado por la viva carbonatación y la especia. En este punto la fruta madura experimenta un resurgir, y se combina a la perfección con medidos recuerdos florales, suave picante y un cálido punto alcohólico que se mantienen en el largo regusto, permitiendo así disfrutar lentamente de esta elaboración. No esperaba otra cosa de esta fábrica: una cerveza sabrosa y equilibrada, nada empalagosa a pesar de ser navideña y apetecible en cualquier momento, y todo ello sin salirse ni un milímetro de la tradición belga. St. Bernardus nunca falla.

NOTA:

jueves, 1 de enero de 2015

Arévaka Negra Miel

MARCA: Arévaka
MODELO: Arévaka Negra Miel
ESTILO: Braggot (6'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: A pesar de la inexplicable simpatía que tenía por la marca, mi primer contacto con las cervezas Arévaka no fue tan satisfactorio como esperaba y me quedé con ganas de probar alguna otra de sus elaboraciones para ver si eran más de mi gusto, y así de paso poder hacer una crítica mejor en este blog. Al final me decidí por su Negra Miel, una original cerveza que el autor encuadra dentro del estilo Braggot, consistente en una mezcla de miel y malta fermentadas junto con diferentes especias y hierbas propia del Norte de Europa, cuyos origenes se remontan hasta el siglo XII.

Con una expectación tremenda por no saber a qué me iba a enfrentar, abrí la botella mientras me preparaba un libro con el que acompañar la tarde. Al servirla vi un líquido de color negro azabache, rubí al trasluz, que genera una espuma gris escasa pero persistente, manteniendo en todo momento un par de milímetros sobre la superficie. Desde el primer momento llama la atención la intensidad del tostado del cereal, para nada esperada, atacando al olfato con potentes notas de malta asada y café, con un toque de miel, infiltradas por torrefacto, carbón, leve aceituna negra y un punto de ahumado. De fondo, sin demasiado protagonismo, se encuentran frutas del bosque y ligero caramelo, que moderan la agresividad del perfume. La originalidad era indudable, pero a estar alturas tenía serias dudas de si me iba a gustar la cerveza.

En boca resultó ser tan áspera como me temía. Comienza con malta y suave caramelo, y en seguida entran intensas notas de torrefacto, café espresso, y suaves humo, goma quemada y regaliz negro. Poco a poco la sequedad deja entrar algo de mora, arándanos, miel y suave azúcar moreno, para al final dirigir al conjunto a un amargor marcado, cafetoso y ahumado, con olivas negras y leve pino y limón. Queda en el largo regusto un profundo recuerdo de miel de brezo, que supone el broche final de esta cerveza tan peculiar. Me ha resultado difícil de valorar por ser un estilo en el que no tengo ninguna experiencia, y por lo tanto no puedo comparar, pero la sensación definitiva ha sido muy positiva. El tostado tan marcado es un poco excesivo para mi gusto y además se come gran parte de la miel; de todas formas al final la cerveza se asimila con bastante facilidad y antes de darse uno cuenta el vaso está vacío. Posiblemente se puede ajustar algo la receta, pero mientras tanto no me importaría tomar alguna de cuando en cuando. Gracias a mis padres por haberme regalado la botella, por cierto.

NOTA:

lunes, 29 de diciembre de 2014

Roma

Para este año había sobre la mesa muchos países y ciudades como destinos para el viaje anual que suelo realizar, sin embargo lo que nos faltaba era encontrar el momento más apropiado, principalmente por motivos laborales. Así, poco a poco fuimos retrasando la fecha y progresivamente descartando los lugares con un clima más frío hasta que al final nos encontramos con que sólo podíamos viajar en Diciembre, y con que dentro de las posibilidades la más apetecible era, con diferencia además, Roma.


Tengo que reconocer, muy a mi pesar además, que hasta este año jamás había puesto un pie en Italia, y tras este viaje debo decir que no sabía lo que me perdía. Un país plagado de edificios de gran belleza, obras de arte incomparables, paisajes idílicos, y una gastronomía completísima capaz de satisfacer al más exigente, con deliciosas carnes, quesos, embutidos, vinos, etc... En cuanto a Roma, jamás he visto tanta acumulación de historia y cultura en tan poco espacio; basta andar dos pasos pasos para encontrarse algún monumento o estructura de visita obligatoria, y si esto se suma a la vida que desprende la ciudad y a la actitud extremadamente acogedora de sus habitantes, a pesar de la gran cantidad de turistas que soportan durante todo el año, la ciudad se convierte en un destino muy recomendable.

En cuanto a la cerveza, que evidentemente va a ser el tema central de este artículo, durante el viaje me ha quedado clara una cosa, y es que su importancia ha pasado a ser capital en este país. Allá donde uno vaya va a encontrar cerveza artesana, ya sea en una tienda de barrio, un gran supermercado, un restaurante (algunos de ellos con su propia marca, normalmente elaborada en alguna microcervecería del país) o un pub cualquiera, si es que no se topa con algúna cervecería o tienda especializada en esta materia, que no escasean. ¿El problema? Es cara, francamente cara. De hecho me recuerda bastante al concepto de producto de lujo que algunas microcerveceras buscan para sus elaboraciones aquí en España, aunque multiplicado por diez.

Donde más asequible me pareció fue en los supermercados, pudiendo adquirir varias referencias italianas por alrededor de 5 euros la botella de 75 cl, entre ellas Terza Rima o Mastri Birrai Umbri, mientras que algunas otras, como por ejemplo Birra Baladin, casi doblaban el precio. En cuanto a las tiendas especializadas, posiblemente la más famosa sea Domus Birrae, en la céntrica vía Cavour. El número de cervezas distintas que se pueden encontrar en este gigantesco local es insuperable, aunque para mi gusto las fábricas italianas están sobrerrepresentadas, y además se mantienen en unas condiciones perfectas. Su principal inconveniente, y el motivo por el que no compré nada allí son los precios muy inflados: la única botella que encontré por debajo de 4 euros fue una Abbaye des Rocs (3'5 euros, tampoco era una ganga), mientras que todas las demás superaban con holgura los 4-5 euros. Pasé también por un local al Sur del Trastevere llamado Brew, en via Enrico Fermi, que si bien era algo más barato también obligaba a desembolsar al menos 3'5 euros para probar alguna referencia italiana, más o menos lo habitual en el resto de tiendas de este tipo. (me llevé Funky de Birrificio Sant'Andrea, una rica Porter)

Por último, en lo que respecta a los bares, la mayor parte de ellos tienen una oferta similar a la de cualquiera de nuestro país, pudiéndose encontrar ocasionalmente alguna cerveza artesanal aunque con la mayor parte del mercado copado por las grandes marcas italianas como Peroni, Birra Moretti o en menor medida Menabrea, y algunas importadas como Heineken, Ceres, etc.
Lo que uno no puede olvidar es que hay 3 o 4 cervecerías cuya fama atraviesa fronteras por la gran variedad y altísima calidad de referencias disponibles. Entre ellas están Bir & Fud, Brasserie 4:20 u Open Baladin, pero posiblemente la más conocida sea Ma Che Siete Venuti a Fa', un diminuto local en mitad del Trastevere en el que se pueden encontrar siempre multitud de joyas de barril, la mayoría italianas, y otras tantas maravillas de botella. Cuando estuve en este último aproveché para tomar una deliciosa Our Beersel Lambiek, mientras que mi acompañante se tomó una APA de Lambrate más que correcta, ambas en perfectas condiciones aunque a 6 euros los 0'4 litros. Tuvimos suerte, eso sí, en que no había tanta gente como suele ser habitual y pudimos beberlas cómodamente y con calma.

Posiblemente no es tan conocida es una cervecería llamada Birrifugio, un garito cerca de la Stazione di Trastevere y ya lejos de la zona más turística, y sin embargo se convirtió en mi destino preferido para descansar con una cerveza después de las agotadoras jornadas turísticas a las que nos sometíamos. No tenían tantas referencias como en otros sitios pero su selección a mí me pareció más equilibrada, tanto en estilos como en procedencias, pudiendo encontrar por igual agresivas cervezas modernas italianas y clásicos extranjeros como por ejemplo Augustinerbräu Edelstoff de barril. Además el trato me pareció más cercano y el servicio mejor que en Ma Che Siete, aunque tampoco se podría decir que el de este último estuviese mal. La primera vez que estuve yo no pude resistir la tentación de pedir la Gose de Bayerischer Bahnhof de barril, cerveza que volvería a beber encantado a pesar de lo extraño que es el estilo, mientras que la musculosa optó por una excepcional Pale Ale de Founders, servida de cask.

A nivel de cerveza esto fue a grandes rasgos todo lo que dio de sí la semana que pasamos en allí, el resto del tiempo estuvo invertido en intentar exprimir al máximo esta inabarcable ciudad. Si alguien se ha quedado con ganas de conocer más lugares de Roma relacionados con esta bebida, recomiendo encarecidamente echar un vistazo a la pormenorizada revisión que hizo el Lupuloadicto a principios de este año. (parte I / parte II / parte III / parte IV)

jueves, 18 de diciembre de 2014

Terza Rima L'Ambrata

MARCA: Terza Rima
MODELO: Terza Rima l'Ambrata
ESTILO: Brune (7'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Italia

CARACTERÍSTICAS: Terza Rima es una forma poética creada por Dante Alighieri, empleada por primera vez en su obra maestra "La Divina Comedia". Esta referencia fue la que escogieron los responsables del grupo Togni, una empresa italiana dedicada a la producción y comercialización de vino y agua mineral desde hace más de 60 años, para dar nombre a sus linea de cervezas, elaboradas por Tenute Collesi en Apecchio, en el centro de Italia. Tienen en su catálogo actualmente 6 productos distintos, e indagando en su página web he podido comprobar se ha tomado la decisión dotarlos de ese halo de tradición hacia el que a veces se pretende orientar a las cervezas artesanales, pero llegando hasta un punto que puede resultar hilarante, llegando a decir cosas como que "al igual que el gran poeta Dante dio vida al lenguaje italiano, Terza Rima ofrece una experiencia sensorial nueva para esta antigua bebida" o "entra en nuestras cocinas para darnos nuevas emociones". Sea como fuere, vamos a dedicarnos ahora a la cerveza en sí, que es lo que importa.

La cerveza que elegí para representar a la marca en el blog fue su tostada de estilo belga, L'Ambrata, a unos 5 euros la botella de 75 cl. La abrí en casa tras un día agotador, y al servirla encontré un líquido de color marrón pardo, muy transparente para no ser filtrado, con una escasa capa de espuma gris alimentada por miles de burbujas. Su aroma es dulce y tremendamente frutal, muy representativo de las ales belgas. Es presentado por una gran cantidad de malta, con un intenso tueste acaramelado y cremoso, envuelto en plátano maduro, pera, algo de manzana golden y más secundarias frutas del bosque. Entre todo esto se detectan dejes de té árabe y azúcar moreno, completando un perfume evidentemente dulce pero sin excesos.

En boca sigue un patrón parecido; rebosa fruta madura, entre ellas plátano, pera y manzana asada, combinada con malta dulce y caramelo muy marcados, y leves notas de azúcar moreno y canela. De cuerpo medio, algo menor del que esperaba y que hizo que me recordase a una Dubbel, transcurre con calma y paso firme hacia un final de amargor moderado, ligeramente cítrica, con un calor enólico presente en el estómago y no en la garganta. A un lado deja suaves notas de especia picante, canela y lúpulo floral. Mi impresión general con esta cerveza fue bastante buena, no rompe los esquemas de nadie pero al compararla con un clásico belga no queda mal parada en absoluto. Es sabrosa, equilibrada y su precio, sobretodo comparando con el mercado italiano, es razonable. Me gustaría probar las demás de la fábrica.

NOTA:

domingo, 14 de diciembre de 2014

Baladin Open Rolling Stone

MARCA: Baladin
MODELO: Baladin Open Rolling Stone
ESTILO: Blonde con pimienta (7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Italia

CARACTERÍSTICAS: Al tratar del floreciente panorama cervecero italiano no hay más remedio que hablar de Birra Baladin, sin duda una de las marcas más importantes en la actualidad, presente en multitud de países. Los primeros pasos de la empresa comenzaron con la apertura de la cervecería Baladin en Piozzo, al sur de Torino, por parte de su fundador, el carismático Teo Musso. Este hecho se produjo en 1986, pero no fue hasta 10 años después cuando el local se transformó en un brewpub y la primera elaboración propia vio la luz, época en la que el movimiento de la cerveza artesanal en Italia todavía estaba en pañales. Desde entonces su crecimiento ha sido imparable, hasta el extremo de que sus tentáculos ya han cruzado el Atlántico y han permitido el establecimiento de uno de sus cervecerías en Nueva York, además de otros 10 locales en diferentes ciudades de Italia.

De las varias decenas de cervezas distintas que producen, durante mi viaje a Roma encontré escondidas en un supermercado del Trastevere un par de botellas de su Open Rolling Stone, una versión de Open elaborada con pimienta. Tras un día agotador por la ciudad la serví en el único vaso que tenía a mano, (como podéis ver) y me topé con un líquido dorado con toques anaranjados, bajo un dedo de una cremosa y consistente espuma blanca, bastante apetecible. Escapaba como reptando un perfume de intensidad media, en cuyo núcleo está conformado por notas de malta dulce, miel y muesli, con recuerdos florales bien integrados. Alrededor se concentran manzana golden, plátano y más leve pera, limón dulce y pera, adornados con toques levadurosos, conformando un aroma agradable y cuidado, con muchos matices diferentes pero sin estridencias por parte de ninguno de ellos.

De cuerpo medio, resulta muy sabrosa en boca aunque es igualmente delicada. Mucha malta y fruta madura irrumpen desde el inicio, en cuyo dulzor predominan manzana y plátano, quedando miel y cereales de fondo. El paso es cremoso y calmado, no obstante el ritmo cambia un poco cuando se suman al sabor pimienta y gengibre junto con notas cítricas, destacando entre ellas el limón. Acaba derivando en un amargor marcado, ácido, picante y ligeramente herbal, con un cálido punto de alcohol potenciado por la especia que no pasa desapercibido aunque tampoco llega a estar descompensado. Al final resulta algo más dura de lo que sugería al principio, lo cual no quita que la impresión general sea bastante buena; se trata de una cerveza sabrosa, equilibrada y reconfortante, con el añadido de contar con algún ingrediente peculiar. En comparación con lo poco que me gustó otra de sus cervezas especiadas, Wayan, esta me ha parecido francamente buena. 

NOTA:

miércoles, 3 de diciembre de 2014

FFdA #6: Mikkeller / Three Floyds Hvedegoop (Malaga Wine Edition)

MARCA: Mikkeller / Three Floyds
MODELO: Mikkeller / Three Floyds Hvedegoop (Malaga Wine Edition)
ESTILO: Barley Wine de trigo añejado en barrica de vino de Málaga (10'4% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Dinamarca

CARACTERÍSTICAS: Por fin llegó uno de los momentos más esperados del año, la convocatoria semestral de Birraire del #FFdA (o Finde Fondo de Armario)... ¡y casi se me pasa de largo! Evidentemente no por propia voluntad, sino porque tengo desde hace tiempo algunos problemas con el blogroll... pero eso es otro asunto. Tenía varias candidatas para esta edición pero, puesto que en las últimas he presentado elaboraciones norteamericanas, me apetecía que la protagonista de esta estuviese producida en otra región, más que nada por cambiar un poco de aires. Al final me decidí por una colaboración entre una de las marcas danesas más reconocidas, el incansable Mikkeller, con otra reputada marca estadounidense, Three Floyds, que se habían juntado para crear lo que ellos llamaron un Wheat Wine, algo así como un Barley Wine de trigo, al que llamaron Hvedegoop y que podríamos traducir como "pegote de trigo". Sorprendentemente Joan acertó cuál iba a ser mi cerveza para este evento simplemente con decir "colaboración americo-danesa"... vaya puntería.

Esta edición de Hvedegoop, que llegó a mis manos por cortesía de Rubén del Club Bier, tiene además algo de particular, y es que ha sido añejada en barricas de vino de Málaga, como todos sabéis un vino dulce relativamente parecido al jerez. Luce un color rojo cereza, demostrando al trasluz una turbidez escasa mientras se tiñe de rubí. El líquido queda cubierto por una crema beige, que al instante se reduce hasta un velo de aspecto sedoso. El aroma es fantástico, comienza con denso caramelo y malta dulce acompañado de intensos recuerdos de melocotón, manzana asada y leves toques tropicales. Fresca y frutal, se combina con las notas de vino dulce y algo de madera, nada estridentes, haciendo un conjunto meloso y sugerente que se completa con delicado lúpulo floral.

Esta calidez está presente en el sabor desde el inicio del trago, con cuerpo medio y un paso sedoso por boca. Comienza repleta de malta, frutos secos, caramelo, y de fondo quedan tenues notas cítricas aportadas por el trigo. Poco a poco se infiltra el vino y la aspereza de la barrica, con timidez y sin grandes emociones, hasta terminar en un final enólico y seco, aunque con la presencia del dulzor del vino y contundente fruta madura, destacando uva, ciruela y cereza. Queda en el regusto leves recuerdos herbales y algo de especia picante. Me ha parecido una cerveza de calidad razonable, rica y disfrutable, pero nada excepcional. Pese a tantos detalles de originalidad, no acaba de destacar y pasa sin pena ni gloria. ¿Volvería a tomarla? Si me la regalan, sin ningún problema, pero no pagaría por volver a hacerlo y menos aún los casi 9 euros que tengo entendido que cuesta. Pese a la decepción... ¡larga vida al #FFdA! Y hasta la próxima.

NOTA: