viernes, 4 de septiembre de 2009

Palestina e Israel

Tras un mes de prácticas en los hospitales Al Makassed de Jerusalem y Al Raffidia de Nablus ya estoy de nuevo en España, así que puedo volver a colaborar con la frecuencia habitual en Hipos Urinatum, que Sir Asf se ha encargado de mantener activo estos 3o días. Además, voy a aprovechar para relatar mi experiencia cervecil en aquellas tierras, que voy a dividir en dos apartados debido a que las diferencias entre una zona y la otra son demasiado grandes, tanto por motivos económicos como religiosos, como para comentar las dos al mismo tiempo.

PALESTINA:

Por todos es sabido que la religión islámica prohibe el consumo de alcohol, lo que convierte la compra de una cerveza en algo que va desde moderadamente complicado en sitios turísticos hasta casi imposible en ciudades más conservadoras como Hebron o Nablus. Por supuesto esto tiene repercusiones en la cultura cervecera de la región, que es prácticamente nula, con la excepción de la cervecera Taybeh, de la que hablé hace no mucho tiempo, que actualmente está produciendo 5 modelos diferentes de muy buena calidad, de los cuales 2 se pueden encontrar con relativa facilidad.

Además, hay que sumarle que en la práctica totalidad de las tiendas de Palestina las marcas de cerveza disponibles son, además de las tres de Oriente Próximo y alguna alemana barata tipo Schloss Kröne, Carlsberg, Tuborg Red y Green, Stella Artois, Heineken y Guiness, y encima a precios realmente excesivos teniendo en cuenta el nivel de vida de la zona, rondando todas ellas los 10 NIS (2 euros). Es por esto que, ante tan desoladora oferta de cervezas, mientras estuve allí solo emplee mi dinero en adquirir Taybeh, alguna Goldstar y varias latas de medio litro baratas que encontré por casualidad.

ISRAEL:

En el caso de las ciudades israelíes, como por ejemplo Tel Aviv o Haifa, la situación cervecil mejora y mucho, y se ven por todas partes pequeñas tiendas con marcas de cervezas similares a las que se podían ver en Palestina, excluyendo Taybeh, o quizá algo más variada, y por suerte a un precio más moderado cuanto más nos alejamos de la playa, alcanzando un mínimo de 5 NIS (1 euro, lo cual no es realmente barato, pero allí me pareció casi un regalo). Y no solo eso, sino que si se exploran los distintos supermercados se pueden encontrar cervezas realmente interesantes, Trappistes Rochefort 10, Aecht Schlenkerla Rauchbier Märzen, Hoegaarden Grand Cru, entre otras, eso sí, para todo aquel dispuesto a desembolsar unos 20 NIS (4 euros) en una sola botella.

Los bares israelíes también suelen disponer de varias marcas, totalmente distintas en cada bar aunque Goldstar parece ser factor común, y las venden a unos 20 NIS la pinta. Respecto al trato que dan a la cerveza en estos establecimientos no cabe queja posible, la cerveza es servida con absoluta corrección y cuidado, y a una temperatura óptima, sin jarras heladas ni otras costumbres saboricidas. Eso sí, evitar a toda costa los chiringuitos de playa, donde os podéis llevar sorpresas como la que tuve yo al pedir una Weihenstephaner y encontrarmela servida en vaso de plástico junto a una factura de 26 NIS (5'2 euros).

Aunque culturalmente no tiene desperdicio, probablemente no es el mejor lugar para degustar ricas cervezas, pero pese a todo, y como se puede ver, tampoco es imposible disfrutar de alguna por aquellas tierras. De todas formas, muy recomendable viaje para todo aquel abierto a nuevas experiencias.

2 comentarios:

Pivní Filosof dijo...

"y a una temperatura óptima, sin jarras heladas ni otras costumbres saboricidas"

Lo cual demuestra que eso de que "la cerveza acá se toma tan fría porque hace mucho calor" no es más que una tontería.

PD: Muy bueno eso de "costumbres saboricidas" :)

Manzapivo dijo...

Embracing, Sir, Dientes, quedan invitados a participar en la Ronda Cervecera Nº 16.