miércoles, 29 de mayo de 2024

Naparbier / Mahrs Bräu Motte

MARCA: Naparbier / Mahrs Bräu
MODELO: Naparbier / Mahr's Bräu Motte
ESTILO: Maibock (6'9% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Naparbier nos tienen acostumbrados a colaboraciones con productores de altísimo nivel, todavía recuerdo las de hace una década con Alvinne, Nøgne Ø o Lervig, que verdaderamente me impactaron. Lo que reconozco que no vi venir es cuando en el año 2021 se pusieron de acuerdo con Mahrs Bräu, cervecera centenaria de Bamberg, para sacar la Maibock Motte, elaborada con los lúpulos Tettnanger y Hersbrucker. Entonces se me escapó, pero este pasado año se volvió a producir, y ahora sí que he podido hacerme con una lata.

Llama la atención su aspecto, es muy turbia, algo inhabitual en este estilo, y apenas tiene espuma. No obstante tiene un bonito color oro, y se ve ascendiendo bastante burbuja por la columna de líquido. En el aroma, bastante discreto, destacan malta, masa de galleta, pera en almíbar y miel, con un conjunto dulce pero no empalagoso.

En boca es más bien dulce, y la carbonatación se hace patente con una agradable efervescencia en la punta de la lengua. Comienza con malta, galleta y miel, más suave manzana y pera maduras. El lúpulo, mineral y herbal, deja su huella en un final amargo que deriva en un regusto largo, en el que una calidez especiada da pistas sobre la graduación alcohólica. Maibock original, más fresca y lupulada de lo habitual, fácil de beber. Me ha gustado, pero hay muchas elaboraciones de cualquiera de las dos fábricas por separado que me gustan más.

NOTA:


viernes, 17 de mayo de 2024

Schönramer Dunkel

MARCA:
Schönramer
MODELO: Schönramer Dunkel
ESTILO: Dunkel Lager (5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Schönram es una pequeña localidad de la Alta Baviera, perteneciente al municipio de Petting, a escasos kilómetros de Salzburgo. El primer documento conocido que habla de una fábrica de cerveza se remonta a 1622, aunque posiblemente se elaboraba mucho antes, y pasó a manos de la familia actualmente propietaria en 1780, entonces bajo el apellido del comprador Jakob Köllerer. Es una fábrica de corte tradicional y que da mucha importancia a la región, adquiriendo las materias para la elaboración exclusivamente en Alemania, concretamente la malta y el lúpulo Hallertauer de Baviera, y el Tettnager de Baden-Württemberg. Como peculiaridad, sus cervezas fermentan en cubas abiertas y no se pasteurizan.

Dentro de su extenso catálogo hoy reseño una cerveza que se elabora desde el mismo año que fue adquirida por la familia Köllerer. Es de color pardo brillante, algo rojiza, con una turbidez media y cubierta por una espuma beige cremosa que completa la jarra hasta arriba. Tiene un aroma dulce, rebosante de malta tostada, masa de pan integral, galleta, cereal, envuelto en ciruelas e higos, sin demasiada presencia de lúpulo.

El principio del trago es un poco más neutro pero sólo es un espejismo, en seguida el sabor estalla con malta tostada, intensas notas de bollería, cereales, algo de ciruela y un toque de caramelo salado. De cuerpo firme y textura cremosa, acompaña hasta un final de amargor medio, herbal y cítrico, soltando a los tostados que se mantienen en el regusto. Dunkel de campeonato, completa, sabrosa, para beberse unas cuantas. Al nivel de las franconas que tanto me gustan.

NOTA:


miércoles, 8 de mayo de 2024

De Struise Cuvée Delphine

MARCA:
De Struise
MODELO: De Struise Cuvée Delphine
ESTILO: Imperial Stout envejecida en barrica de bourbon (13% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Siguiendo la línea de mi última entrada sobre De Struise continúo presentando más versiones de su afamada Black Albert. En este caso la popularidad de la protagonista es como mínimo equivalente, puesto que se trata de su reputada Cuvée Delphine, envejecida durante 12 meses en barrica de bourbon 4 Roses, que se elabora desde el año 2008. Su nombre es un homenaje a Delphine Boël, hija extramatrimonial del rey Alberto II de Bélgica, que tras años reclamando su origen este fue reconocido en el año 2020, lo que le supuso adquirir el título de princesa Delphine de Bélgica.

Este clásico moderno es de un color azabache, imperturbable por la luz. Genera una espuma más marrón que beige, de burbuja microscópica, que se limita a un anillo pegado a la copa. En nariz es una bomba, es predominantemente dulce y se puede encontrar lo que se quiera: malta, cacao, tarta de chocolate, torrefacto, frutos secos caramelizados o café bombón, con una base de frutas del bosque y vainilla, y algún deje de nuez moscada y humo. La barrica de bourbon no pasa desapercibida en absoluto, pero está perfectamente integrada, y tiene además un curioso frescor aportado por el lúpulo americano que le quita pesadez.

En boca tiene una textura oleosa que desafía su definición como bebida. Tiene un paso lento por boca, casi sin carbonatación, llenando de sabor todo lo que toca. Empieza dulce, y recuerda un poco a un Pedro Ximénez, con intensas notas de malta muy tostada, sirope de chocolate, café, cacao, arrope, regaliz negro y frutos negros, sobretodo moras, arándanos y uvas pasas. La evolución es lenta, pausada, poco a poco va surgiendo un amargor, se asoma el calor del alcohol, y aparecen recuerdos de bourbon, notas de vainilla, unos toques de especia picante y un leve frescor del lúpulo. El broche final es un regusto largo, aterciopelado, donde está la barrica, los tostados, el cacao y un punto licoroso con la calidez del alcohol. Complejidad tan extrema como su armonía, Cuvée Delphine es una cerveza impecable que quien no la haya probado debería hacerlo.

NOTA: