viernes, 26 de julio de 2019

Merkendorfer Hummel-Bräu Räucherla Märzen

MARCA: Merkendorfer Hummel-Bräu
MODELO: Merkendorfer Hummel-Bräu Räucherla Märzen
ESTILO: Märzen/Vienna ahumada (5'6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: La cervecera y restaurante Hummel-Bräu se encuentra en Merkendorf, un pueblo de 2.000 habitantes a unos 10 kilómetros de Bamberg. Encontrar más información sobre la historia de esta fábrica, en inglés o en alemán, ha sido tarea imposible para mí. Bajo la marca Merkendorfer producen 14 variedades de cerveza de estilos alemanes, y otras 6 con el nombre Freggäla. De todas ellas yo tuve claro que la que me iba a llevar preferentemente era esta Märzen ahumada, dada mi pasión por las Rauchbier, y así fue.

Su color es marrón roble, rojo anaranjado al trasluz. La protege una capa de espuma muy cremosa, ligeramente teñida de beige, manteniendo en todo momento un dedo y medio sobre la superficie gracias a una carbonatación que sube como una marabunta. Pocas cervezas he visto con tan buen aspecto. En nariz no es nada discreto, y sobretodo domina el dulce. El núcleo fundamental está formado por la combinación de malta tostada, caramelo, frutas muy maduras como pasas, ciruelas negras y orejón de melocotón, con suaves recuerdos de té negro y azúcar moreno. El ahumado resulta inconfundible, es muy cálido, meloso, recuerda al del cerdo en barbacoa, y envuelve e infiltra todo el aroma. El lúpulo noble se intuye, pero no es fundamental en el conjunto.

El sabor es bastante distinto a la de Schlenkerla (la comparación tenía que salir, obviamente), resaltan mucho más los tostados al principio, aunque luego se modera. Inicialmente dominan malta oscura, frutos secos y mucho pan integral, con un toque cítrico y mineral. Poco a poco surge el ahumado, hasta hacerse la nota predominante, arrastrando un dulzor con recuerdos de caramelo y frutas oscuras confitadas que se introduce progresivamente e integra a los cereales. Al final surge un amargor medio, con lúpulo herbal y cítrico, un punto de especia picante y, por supuesto, bastante ahumado, que se mantiene en un regusto larguísimo, impregnado de notas terrosas. Equilibra perfectamente el grano tostado con el dulzor posterior, que está dirigido por un ahumado dulzón muy sabroso y reconfortante. Esta es una de las Rauchbier más fina que he podido probar, y de lo mejor que he bebido este año.

NOTA:

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