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lunes, 29 de noviembre de 2021

Veldensteiner Historisches Dampfbier

MARCA: Veldensteiner
MODELO: Veldensteiner Historisches Dampfbier
ESTILO: Dampfbier (5'6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Veldensteiner es una mina de oro a la hora de probar estilos tradicionales infrecuentes, puesto que no sólo producen la Rotbier que comenté hace unos meses, sino que en su repertorio tienen una elaboración todavía más rara: una Dampfbier. Se trata de cervezas de cebada que fermentan a altas temperaturas con levadura de Weißbier. Respecto al nombre, "Cerveza de Vapor" en castellano, hay diferentes teorías, desde que hace referencia al vapor que parecía que salía de la cerveza por la fuerza de la fermentación hasta que se utilizaba el vapor como fuente de calor para la maceración y el hervido, lo que hacía más económica la elaboración de cerveza. El estilo fue muy popular en Renania, Westfalia y Baviera hasta principios del siglo XX, y luego ha sido recuperado por algunas fábricas, como es el caso de Veldensteiner (si alguien tiene interés en el tema, está muy bien explicado aquí).

La cerveza, debido a sus características (levadura de trigo, sin filtrar) tiene un aspecto más bien rudimentario, incluso no muy apetitoso, puesto que es totalmente opaca, de un color marronáceo/ambarino sin nada de brillo. No obstante la espuma es impecable, un dedo de grosor, algo beige, que recuerda a la nieve (por esto puedo estar sugestionado por los 7 cm de nieve que veo en la calle). El aroma es de potencia media, más bien goloso, con mucha malta, notas de miel, frutas de hueso sobremaduras, más suave galleta y un generoso punto de plátano de la levadura de trigo. Queda claro que, pese al aspecto, la cerveza es buena.

En boca no se parece demasiado a nada que yo haya probado antes. Es muy maltosa desde el principio, con notas de cereal ligeramente caramelizado, masa de pan, y una textura especialmente cremosa, aunque chispea en la punta de la lengua. Poco a poco entran las notas de levadura, melocotón, mandarina madura y albaricoque, que protagonizan un final de amargor muy limitado, con lúpulo floral y mineral, para terminar en un regusto largo cargado de recuerdos de miel, galleta y bizcocho. Parece una hipérbole de una Kellerbier, pero tomarla no ha sido sólo una experiencia interesante sino que la he disfrutado mucho. Repetiré si la tengo a tiro de nuevo.

NOTA: