lunes, 12 de enero de 2026

Monográfico Redneck Brewery

Parece que fue ayer cuando conocí a los cántabros de Redneck, y echando cuentas han pasado ya 10 años desde la primera vez que probé sus cervezas por primera vez, en la Feria de la Cerveza Artesana de Burgos en Villagonzalo, y 11 años desde que abrieron sus instalaciones... casi nada. Fue el proyecto de David Cosio y otros 3 socios, quienes con el apoyo de Andrew y Kike de DouGall's montaron sus instalaciones en Reocín, a pocos kilómetros de Torrelavega.

Su primer lote se embotelló en junio de 2017, y desde entonces su crecimiento ha sido exponencial, a la par que su popularidad. Son habituales de las ferias de cerveza del Norte de España, en las que despiertan un gran interés. Sus botellas son reconocibles al instante, con etiquetas inspiradas en temática del Sur de Estados Unidos verdaderamente atractivas y que tienen la virtud de ser fáciles de recordar y asociar a su contenido.

 

Tienen uno de los catálogos más amplios y variados a nivel nacional y, como sugiere su estética, está muy centrado en estilos modernos siguiendo las tendencias del otro lado del charco. No obstante no se limitan a los diferentes subtipos de IPA sino que también se han atrevido con Gose y cervezas de trigo elaboradas con ingredientes poco habituales, Stouts o Barley Wines

En varias ocasiones he podido disfrutar de algunas de sus cervezas, sobretodo Kajun IPA y Brea, que repito siempre que puedo. Sin embargo este año tuve la suerte de pasar cerca de la fábrica en Reocín durante unas vacaciones y aproveché para llevarme un repertorio más variado que incluyese referencias menos fáciles de encontrar. Y allá van:  

- Brandine American Pale Ale: el manejo del lúpulo de esta fábrica es impresionante. La potencia de la fruta en el aroma es una pasada, sin perder un ápice del frescor que este estilo necesita. En boca se refuerza la sensación de frescor aunque manteniendo un fondo de malta limpio, nada empalagoso, con un trago fácil, sabroso y que deja disfrutar del lúpulo largo rato en el regusto.

- Brea Imperial Stout: el nombre le viene que ni pintado para describir la textura de la cerveza, que es muy densa, casi viscosa, y por supuesto el color también es negro opaco. No obstante no hay que asustarse, al probarla nos encontramos una Imperial Stout accesible para todo el mundo, por supuesto potente pero muy equilibrada, con notas de cacao, regaliz negro, sirope de chocolate y también frutas oscuras. Esta la recuerdo especialmente buena de tirador, aunque fue hace ya muchos años cuando la probé.

- Honky Tonk Amber Ale: más bien afilada para este estilo, con una carga de lúpulo americano que en los primeros lotes me resultó excesiva pero que las veces que la he vuelto a probar me ha parecido mucho más equilibrada. Es maltosa, redonda, y tiene también la frutalidad y acidez del lúpulo americano para darle un poco de chispa. 

- Kajun Moonshiner IPA: cerveza estandarte de la casa, mi primer contacto con la marca y que fue suficiente para tener la seguridad de que darían mucho que hablar en los próximos años. Tiene justo lo que le pido a las IPAs, una buena carga de lúpulo, que aporta sobretodo pino, resina, frutas tropicales y cítricos, con mucha amplitud, pero con una buena base de malta que impide que quede una cerveza monodimensional. Podría tomarme varias pintas seguidas sin cansarme. 

- Lumberjills Lima Weiss: una bomba de lima, que se nota tanto en nariz como en boca. Muy peculiar, muy refrescante y, la verdad, habiéndola bebido un día en que hemos estado rondando lo 40ºC, me ha sabido a gloria.

 - N.I.B. ESB Winter Edition: quizá sugestionado por el nombre, pero este tributo a Black Sabbath me ha sabido a Stollen, el pan navideño alemán con canela, pasas y almendras. Es dulce, carbonatación discreta como corresponde a una cerveza británica, sin apenas espuma, y muy reconfortante.

- Oporto Barrel Aged Imperial Stout: aroma sensacional, las maltas tostadas, el torrefacto, el sirope de chocolate y el caramelo se funden con un perfume exquisito, licoroso, donde está inconfundible el oporto. Y, al igual que pasa con frecuencia con este tipo de vino, el paso por boca es más ligero, más equilibrado, y mantiene cierto frescor de la uva, teniendo un carácter claramente vinoso. Muy fina, como todas.

- Portwood Whisky Imperial Stout: no exagero si digo que al servirla la espuma no queda clara sino que mantiene la inclinación a la que se pone el vaso. Por lo demás, esta cerveza es un viaje al vacío intergaláctico, un petróleo que parece doblar el continuo espacio-tiempo mientras concentra a su alrededor 5 sentidos, cuando no 6 o 7, de la persona que se enfrenta a ella. Bomba de whisky, de cacao y de café en nariz, y en boca incluso se potencia más, concentrando a su alrededor explosiones de regaliz, torrefacto, tabaco y algún ahumado. Para disfrutar a pequeños sorbos, posiblemente una de las mejores de este estilo que se hayan hecho en nuestro país.

- Red Mullet Red Currant Berliner Gose: el aspecto es sincero, su color rosado es tan excéntrico como el resto de la cerveza. Y sin embargo, ahí está el nivel, siendo capaces de combinar la acidez del trigo crudo y los Lactobacillus propios de una Berliner Weiße, la salinidad de una gose y el sabor de la grosella, protagonista fundamental del regusto. No hay nada mejor para combatir una ola de calor.

- Santa Barbara American IPA: este es el tipo de IPAs que me hicieron engancharme a esta fábrica, capaz de mirar de tú a tú a cualquier cervecera de renombre. El aroma es inmejorable, con todo el frescor de la fruta tropical, que se continúa con un sabor intenso, punzante, frutal y mineral, con una gran longitud. Dentro de este estilo mucho más no se puede pedir.

- Teniente Dan Up Patry Imperial Stout: quizá la única que no me ha motivado demasiado, el estilo se aleja excesivamente de mis gustos. Negra como el petróleo, sin espuma, con un aroma intenso y dulce pero que curiosamente recuerda a rueda quemada. En boca tiene los tostados, frutos negros, algo de regaliz y sigue recordando a neumático, pero con un dulzor y una textura cremosa que me empalagan un poco. 

- Tillamook West Coast IPA: no hace falta que digan Costa Oeste, es evidente con acercarse a menos de 2 metros, con lúpulo herbal, cítrico y resinoso por doquier. En boca la malta es más discreta que en IPAs de otro estilo, pero más que suficiente para aguantar la importante carga de lúpulo que los de Redneck manejan con maestría. Cualquiera la tomaría por norteamericana, nada que envidiar a las de este país.

Como se puede ver tienen cervezas para todos los gustos, y lo importante es que todas están elaboradas con maestría y, al menos esa es mi impresión respecto a lo que ya conocía, con regularidad, que es algo fundamental. Creo que destacan en el uso del lúpulo, sus IPAs son especialmente exuberantes aunque con suficiente malta como para conseguir el equilibrio, aunque las cervezas más oscuras me parecen también de una calidad impresionante. 

Sea como fuere, recomendación absoluta para quien no las conozca todavía. Y añadiré que en su tienda online el envío es gratuito para las cajas de 24 botellas, así que no hay excusa.

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