MARCA: Rimor
MODELO: Rimor Barentsz Winter
ESTILO: Quadrupel de Navidad (9'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica
CARACTERÍSTICAS: Recientemente, y sin motivo aparente, me lancé a la piscina e hice un pedido de cervezas belgas y neerlandesas en el compré varias botellas de fábricas que ni me sonaban, contando con que la alta calidad habitual de las cervezas de esta región compensaría mi ignorancia. Una de las marcas que no conocía era belga Rimor, fundada en la localidad de Maasmechele en el año 2022 por Emile Janssen y Vera Claassens Su nombre significa "explorar" en latín, y siguiendo esta línea sus primeras elaboraciones fueron Colombo y Mercator. La Quadrupel que comento hoy, Barentsz, lleva el nombre de un explorador neerlandés, pionero en la exploración del Ártico, y que murió congelado en el archipiélago ruso de Nueva Zembla (no sé si esto de poner a una cerveza de invierno el nombre de alguien que muere congelado va con algo de retranca).
Belga a más no poder, sus casi tres dedos de cremosa espuma beige la delatan, protegiendo un líquido pardo rojizo, algo turbio. El aroma no es demasiado exuberante, sobretodo para el país del que viene, con malta tostada, frutos secos, suaves notas de toffee y un punto de fruta de hueso. Había además un aroma familiar que no acababa de identificar, hasta que al final me vinieron a la cabeza las Lebkuchen de Nuremberg, y es que tiene un distintivo toque de canela que recuerda al de estas pastas.
En boca es menos golosa que lo habitual en cervezas de este tipo. Comienza malta tostada, cereal, algo de pan integral y un punto de galleta. Con el avance emerge la fruta de hueso y, sin secuestrar el protagonismo, sin duda marca la dirección del conjunto y acaban construyendo un amargor marcado, cítrico y mineral, bien cargado de pimienta. Es una Quadrupel de perfil muy peculiar, con un frescor final que da pistas de la generosidad en el uso del lúpulo noble. Quizá no es mi favorita, o no es del todo lo que estaba esperando, pero es una cerveza estupenda.
MODELO: Rimor Barentsz Winter
ESTILO: Quadrupel de Navidad (9'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica
CARACTERÍSTICAS: Recientemente, y sin motivo aparente, me lancé a la piscina e hice un pedido de cervezas belgas y neerlandesas en el compré varias botellas de fábricas que ni me sonaban, contando con que la alta calidad habitual de las cervezas de esta región compensaría mi ignorancia. Una de las marcas que no conocía era belga Rimor, fundada en la localidad de Maasmechele en el año 2022 por Emile Janssen y Vera Claassens Su nombre significa "explorar" en latín, y siguiendo esta línea sus primeras elaboraciones fueron Colombo y Mercator. La Quadrupel que comento hoy, Barentsz, lleva el nombre de un explorador neerlandés, pionero en la exploración del Ártico, y que murió congelado en el archipiélago ruso de Nueva Zembla (no sé si esto de poner a una cerveza de invierno el nombre de alguien que muere congelado va con algo de retranca).
Belga a más no poder, sus casi tres dedos de cremosa espuma beige la delatan, protegiendo un líquido pardo rojizo, algo turbio. El aroma no es demasiado exuberante, sobretodo para el país del que viene, con malta tostada, frutos secos, suaves notas de toffee y un punto de fruta de hueso. Había además un aroma familiar que no acababa de identificar, hasta que al final me vinieron a la cabeza las Lebkuchen de Nuremberg, y es que tiene un distintivo toque de canela que recuerda al de estas pastas.
En boca es menos golosa que lo habitual en cervezas de este tipo. Comienza malta tostada, cereal, algo de pan integral y un punto de galleta. Con el avance emerge la fruta de hueso y, sin secuestrar el protagonismo, sin duda marca la dirección del conjunto y acaban construyendo un amargor marcado, cítrico y mineral, bien cargado de pimienta. Es una Quadrupel de perfil muy peculiar, con un frescor final que da pistas de la generosidad en el uso del lúpulo noble. Quizá no es mi favorita, o no es del todo lo que estaba esperando, pero es una cerveza estupenda.
NOTA:
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