martes, 17 de diciembre de 2013

Naparbier Avant-Garde Belgian Ale Dubbel (Edición 2013)

MARCA: Naparbier
MODELO: Naparbier Avant-Garde Belgian Ale Dubbel (Edición 2013)
ESTILO: Dubbel (8'4% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: No somos precisamente un blog que suela estar al tanto de las últimas novedades en el mundo cervecil, sino que más bien vamos publicando a nuestro ritmo referencias que nos resultan dignas de mención. Sin embargo, la salida de Avant-Garde, una nueva línea de cervezas de Naparbier en la que van a proyectar sus ansias de experimentar e innovar, me ha hecho romper la costumbre e intentar comentar mis impresiones tan pronto he podido. Ha influido además otro factor, y es que la primera protagonista de esta serie fuese una cerveza de estilo clásico, concretamente una Dubbel; por todos es sabido que estos navarros son unos maestros en la elaboración de cervezas muy lupuladas, pero creo que desde sus inicios no atacaban los géneros más tradicionales, que por otra parte son los que más me gustan a mí. Así, me ha parecido interesante comprobar de lo que eran capaces en este campo.

De color marrón roble con reflejos rubí, es casi totalmente opaca a la luz, incluso demasiado para el estilo. Forma al servirla medio dedo de espuma beige, poco compacta, de la que tras algunos segundos sólo queda una membrana incapaz de cubrir toda la superficie del líquido. El aroma es fantástico, el habitual en una buena Dubbel, con un especial acento en la malta tostada y el caramelo, dulce y rotundo. Se entrelaza con intensas notas de cerezas, ciruelas y más suave zarzamora, arándano e incluso algún toque de plátano. En un segundo plano, quedan chocolate con leche, leve miel y el lúpulo, floral y con un toque cítrico apagado, que terminan de dar forma y profundidad a un comienzo inmejorable. 

El temor que tengo con este estilo belga es que, en no pocas ocasiones, la sensación en boca no es del todo satisfactoria por ser algo ligeras tanto en cuerpo como en sabor y, al final, el conjunto me deja un poco frío. No es ni mucho menos el caso de esta cerveza, que comienza con mucha fuerza con una mezcla de malta, caramelo, frutas del bosque, ciruelas y pasas, perfectamente ensamblada. En este dulzor se infiltra poco a poco una sequedad que va desprendiendo notas de nueces, cereales, suave cacao e incluso, al final, recuerdos de vino tinto, frutos rojos, suaves cítricos y dejes de madera... una complejidad asombrosa. El final se presenta con un amargor claro, cargado de cerezas, moras, abundante lúpulo cítrico y levemente herbal, y especia picante, dejando una agradable calidez alcohólica en el estómago. Esperaba un buen producto, sin duda, pero esto me ha parecido descomunal; contundente, sabrosa y con mucha profundidad, capaz de mirar cara a cara a las mejores Dubbel belgas. Quizá el lúpulo tenga algo más de presencia de la habitual en este estilo, pero no resulta en absoluto estridente ni excesivamente llamativo, parece más bien la seña de identidad de los de Noain. Igual es la exaltación del primer momento, pero para mí esto se merece un 10 rotundo.

NOTA:

domingo, 15 de diciembre de 2013

Augustinerbräu Maximator Starkbier

MARCA: Augustinerbräu
MODELO: Augustinerbräu Maximator Starkbier
ESTILO: Doppelbock (7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Tengo la costumbre de tomar los distintos estilos de cerveza con el clima que mejor le acompaña, no por ser un maniático sino más bien por cuestión de apetito: a 40ºC a la sombra, cuando el asfalto se empieza a derretir, soy incapaz de tomarme una Imperial Stout de 12º de alcohol, al igual que si nieva lo último que me planteo es una Witbier. Como ventaja, disfruto una barbaridad cada cerveza, pero tiene también un pequeño inconveniente, que es que en ocasiones acabo guardando algunas botellas más de lo que me gustaría. Es lo que me ha sucedido con esta Doppelbock de la legendaria Augustinerbräu, que estuvo varios meses en mi despensa hasta que la llegada del frío a Pamplona me animó a abrirla. Por supuesto, no es la primera vez que me topo con esta cerveza, pero me pareció interesante guardar una para una breve reseña en este blog. 

Viste un hermoso color rojo rubí, sorprendemente transparente para este estilo, adornado por una carbonatación media que alcanza medio dedo de cremosa espuma beige. Repta por el vidrio un dulce y apetitoso aroma de malta, caramelo, trazas de toffee y pan negro, en conjunción con frutas oscuras, entre las que predominan ciruelas, higos, delicado dátil y mínimos recuerdos de cereza. El lúpulo, por su parte, no resulta demasiado evidente, aunque con un poco de imaginación se puede intuir su presencia en forma de cítricos. Es un perfume cálido y compacto, clara advertencia de lo que podemos esperar del sabor.

En boca es densa, contundente, con un cuerpo entre medio y completo. Predomina el dulzor de la malta tostada y el caramelo, compensado no obstante por una leve aspereza regada de nueces, almendras y pan integral. Totalmente integradas en el núcleo están de nuevos las frutas maduras antes mencionadas, con dátil algo más escondido, acompañadas de toques de cacao y azúcar moreno. Final algo amargo y seco, se potencian los frutos secos y el cacao, e irrumpen además lúpulo noble y un medido soplo alcohólico, reforzado por el caramelo. Por lo general me gustan las Doppelbock más dulces y pesadas, mientras que ésta está posiblemente entre las más secas y amargas; no obstante creo que es un ejemplo de muy buena calidad.

NOTA:

martes, 10 de diciembre de 2013

Cata "Fision Bier" en La Vinoteca: Malta a Manta

El nuevo ciclo de catas de La Vinoteca titulado Fision Bier, dedicado, como ya comenté anteriormente, a cada uno de los diferentes componentes de la cerveza, tuvo un potente estreno el pasado mes de Octubre, con una sesión centrada en el lúpulo. Al asistir a esa con el papel de público casi se borró de mi memoria la sensación de inquietud que produce tener que llevar la batuta, pero poco me duró la tranquilidad porque escasas semanas después Rubén me ofreció volver a codirigir una nueva cata.

Evidentemente no iba a decir que no, es una actividad disfruto bastante a pesar de los nervios, pero mucho menos cuando me enteré protagonista del evento: la malta. Este tema me interesa especialmente porque, frente a la actual moda del lúpulo, yo siempre he sido un firme defensor del cereal. No tengo problemas, evidentemente, en tomarme de cuando en cuando una IPA de estilo americano, pero a mí lo que me gusta es la cerveza que puedo disfrutar cada día, entre las cuales no se encuentran las muy lupuladas. De hecho, nunca he llegado a entender por qué, teniendo una tradición tan rica y extensa en Europa, tantos elaboradores tienen esa tendencia a beber de las modas (más recientes, por otra parte) del otro lado del charco. Pero bueno, como todo, es cuestión de gustos.

El caso es que estaba entusiasmado con la perspectiva de una nueva cata, pero casi salté de la silla cuando me llegó un e-mail de Rubén detallándome las 7 invitadas a la cata, que enumero a continuación:
  • Augustinerbräu Lager Hell (Münchner Hell, 5'2% ABV)
  • Ayinger Celebrator Doppelbock (Doppelbock, 6'7% ABV)
  • Aecht Schlenkerla Rauchbier Weizen (Rauch Hefe-Weißbier, 5'2% ABV)
  • Dupont Avec Les Bon Vœux (Saison, 9'5% ABV)
  • Caracole Nostradamus (Brune, 9'5% ABV)
  • Clown Shoes Genghis Pecan (Porter con nuez pacana, 7% ABV)
  • AleSmith Wee Heavy (Scotch Ale, 10% ABV)
Al fin llegó el día D, de desembarco cervecil, y fue una sensación genial que cada cerveza fuese mejor que la anterior, y mejor que la siguiente, y mejor que ella misma. En mi caso, conocía sobradamente todas las cervezas con la excepción de la última, que me pareció una Scotch inconmensurable, digna de las mejores marcas británicas. (y lo mismo debió parecerles a los asistentes puesto que, a diferencia de las demás botellas, de esta marca no quedo ninguna sin vaciar)

La cata transcurrió realmente fluida, hasta el punto de que nos pasamos media hora larga del tiempo que teníamos para desarrollarla. Por mi parte, se notó un poco mi falta de experiencia en el homebrewing, que por otro lado fue suplida por los amplios conocimientos de algunos de los asistentes... y es que la teoría está muy bien, pero no tiene nada que hacer frente a la práctica. Por último, la organización fue tan buena como acostumbra en este local, con el único fallo de que alguna cerveza estaba algo más fría de lo idóneo... aunque este inconveniente solo requirió escasos minutos para corregirse.

En resumen, una cata perfectamente organizada y a un precio tan comedido como siempre, aunque con cervezas de un nivel que no había visto hasta ahora. Quizá no estuve especialmente fino, pero por lo general las cosas salieron bien. ¡En la próxima nos vemos!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Gredos Rubia

MARCA: Gredos
MODELO: Gredos Rubia
ESTILO: American Pale Ale (4'9% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: En el año 2009 Jesús y Luis González, naturales de Ávila, fundaron en Hoyocasero, junto a la sierra de Gredos, la cervecera que lleva el nombre de esta formación montañosa. A pesar de la imagen de modernidad que dan las sofisticadas instalaciones que muestran en su página web, cuando se inició el proyecto en la mente de estos hermanos estaba la tradición; por ello, afirman utilizar únicamente ingredientes naturales, entre ellos el agua de la sierra de Gredos, rechazando cualquier otro tipo de adjunto. De las dos cervezas que elaboran, Doble Malta y Rubia, apenas había oído nada hasta que los responsables de la fábrica se pusieron en contacto con nosotros para enviarnos algunas muestras de la primera de regalo, lo cual les agradecemos enormemente, como no podía ser de otra manera.

Su color es dorado anaranjado, con una turbidez llamativa sobretodo teniendo en cuenta el estilo. Cuenta con una carbonatación microscópica omnipresente, que alimenta una capa de medio dedo de espuma blanca con un tenue tinte beige. El aroma es de intensidad moderada, con una base compuesta principalmente por malta dulce acompañada de cereales y suaves toques de miel, de la que desvía la atención el lúpulo americano, tan frutal como herbal, que destaca con claridad respecto al resto de matices. La verdad es que, a pesar de no ser en absoluto acorde a lo que esperaba (creía que iba a tomar una Pale Lager, no digo más) y de que posiblemente algo más de complejidad no le habría ido mal, me pareció un preludio interesante gracias al juego con el Cascade.

En boca, por desgracia, ya no me resultó tan sugestiva, sino más bien plana y con poco carácter. El sabor de la malta es suave, apagado, con algún leve deje de toffee, cereal y mínima miel, y el lúpulo en esta ocasión no es capaz de conseguir que el trago repunte, sino que simplemente aporta tímidas notas de hierba y algo más acentuados cítricos, sobretodo naranja. El paso es demasiado ligero, incluso algo aguado, y la falta de presencia de la carbonatación refuerza esta sensación. Termina con un amargor moderado, con restos del lúpulo y algo de picante, que se desvanece poco a poco sin dejar demasiada huella. Para mi gusto es una cerveza poco definida e incluso algo aburrida y, sin detectar sabores desagradables, tampoco encuentro muchas razones para repetir si no hay cambios en la receta. De todas formas, muchas gracias de nuevo por el detalle.

NOTA:


domingo, 1 de diciembre de 2013

FFdA #4: Clown Shoes Blaecorn Unidragon

MARCA: Clown Shoes
MODELO: Clown Shoes Blaecorn Unidragon
ESTILO: Russian Imperial Stout (12'50% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Estados Unidos

CARACTERÍSTICAS: No recuerdo ahora a qué motivo se debió, pero tras haber participado en las dos primeras ediciones del genial FFdA de Birraire, que me sirvieron para descongestionar un poco mi cada vez más saturado armario, se me pasó por completo la 3º. No obstante, estoy dispuesto a recuperarlo con creces en esta edición, liberando una de las botellas a la que, por diversos motivos más me está costando sacarle salida. Para ello vuelvo de nuevo a tierras norteamericanas, de donde salió también la última cerveza que comenté, la peculiar Anchorage Galaxy White IPA, para centrarme esta vez en una marca que no necesita presentación: Clown Shoes.

Es frecuente ver como los orígenes de muchas fábricas se deben a largas tradiciones y herencias, cambios de rumbo en la vida, interés latente en el campo que durante años se manifestó en forma de brebajes preparados en la cocina del propio domicilio... lo que nunca había conocido es una cervecera que hubiese nacido por ira. Es el caso de ésta, cuyo fundador, Gregg Bergman, tras haber visto rechazada su propuesta en un concurso de BeerAdvocate de "Clown Shoes" como nombre para una nueva cerveza de Dogfish Head, que finalmente se llamó "Wrath of the Pecant", decidió crear en el 2009 su propia marca y así utilizar el nombre.

Blaecorn Unidragon es la Imperial Stout de la marca, nombre surgido de la combinación de "Black Unicorn" y "Soul Dragon" (no haré comentarios), una bomba de 12'5º de alcohol. En copa exhibe un color negro, que ni se inmuta al exponerlo a la luz directa, con destellos rojizo amarillentos en periferia. Genera muy poca espuma, como es habitual en cervezas tan alcohólicas, dejando una membrana beige-marronácea en un tercio de la superficie, con un aro firmemente adherido al vidrio. El aroma es terrible, se presenta con un perfume de cacao verdaderamente pesado y denso, rodeado de dulce malta tostada, frutas del bosque, grandes dosis de caramelo bien quemado, y más suave azúcar moreno y té negro. En un segundo plano, no tan dominante, está un manto de torrefacto, grano de café, madera quemada y suave humo, como preparados para desembarcar y, sin embargo, sin llegar a hacerlo en ningún momento. Como último detalle, se puede hallar un toque afilado pero discreto de alcohol, e incluso un tenue soplo de fresco lúpulo herbal. Muy contundente en nariz, oscura y penetrante, y con el torrefacto aguardando con calma en las profundidades... pinta estupenda, sería una sorpresa que su sabor fuese una decepción.

En boca recuerda a un licor: es extremadamente potente, rebosante de sabor y con claro carácter alcohólico. El núcleo está compuesto por dulce malta tostada y caramelo espeso como el sirope, en compañía de azúcar quemado y frutas maduras, pero el trago lo dirigen intensas notas de regaliz negro, y algo más discreto cacao amargo, que pierde un poco de protagonismo respecto a su papel en el aroma. Se nota de fondo el café negro del torrefacto, con un punto ahumado, pero no es hasta la mitad cuando finalmente eclosiona, siendo el café negro lo más destacable en el amargor, seguido por recuerdos de regaliz, cacao amargo y licor de cacao o brandy, también muy llamativos. Termina de redondear la cerveza el lúpulo herbal americano, que le quita pesadez, y un medido toque de alcohol, perfectamente controlado. Con un cuerpo consistente, aunque sin llegar a completo, es una cerveza cremosa, de textura sedosa y para beber a tragos largos, con la virtud de no cansar en ningún momento. Sorprende lo bien equilibrada que está, es capaz de asimilar tanto las grandes cantidades de maltas potentes que se han empleado como la importante graduación alcohólica, y presentarlas de forma que no resulten molestas en ningún momento. Una gran elección para un evento tan interesante como es el FFdA. ¡Larga vida, y en el próximo nos veremos!

NOTA:

domingo, 24 de noviembre de 2013

Augustinerbräu Heller Bock

MARCA: Augustinerbräu
MODELO: Augustinerbräu Heller Bock
ESTILO: Maibock (7% ABV) 
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Las cervezas tipo Maibock me apasionan, me parece la mezcla perfecta entre una Bock y una Münchner Hell, por lo que siempre que tengo una al alcance de la mano procuro hacerme con ella. Si tenemos en cuenta que también soy incondicional de los productos de Augustiner, parecía casi asegurado que su representante de este estilo, tan esquiva en nuestro país, no me iba a defraudar. No obstante, si alguien tenía dudas, ya le anticipo que mereció la pena cargarla durante todo el trayecto Munich - Bilbao - Pamplona, acompañada de otras 19 compatriotas, para poderla disfrutar en el calor del hogar poco tiempo después. 

Sirviéndola en su jarra correspondiente, me dio la impresión de que era algo menos oscura de lo que esperaba, de un dorado brillante con un halo blanquecino. Tan discreta como su espuma, de la que apenas persiste medio dedo en superficie, es su aroma, aunque resulta de todas formas muy agradable. Combina dulce malta, contundente, con cereales, pastel de manzana y leves recuerdos de crema, adornados con un deje cítrico y especiado. Una mezcla de flores y miel envuelve con suavidad y delicadeza el conjunto, aunque a medida que reposa la cerveza van ganando en presencia. 

Su perfume es el preámbulo perfecto para un paso por boca cremoso y denso, expectativas que se cumplen sin duda alguna. La malta es omnipresente en el sabor, acompañada de nuevo por suave crema y caramelo, adherida a intensas notas de manzana asada, plátano y dejes cítricos, que sin ser demasiado potentes son exacerbados por la carbonatación. A medida que avanza el trago gana en presencia la acidez, con una efervescencia en el fondo de la lengua que queda cerca de hacerse excesiva, para al final desembocar en un amargor considerable para una cerveza bávara, con medidas recuerdos enólicos y especiados sobre un fondo de miel y flores. Quizá esperaba algo excepcional, a lo que en mi opinión no llega, posiblemente por un exceso de gas y menos calidez de la que me habría gustado, pero a pesar de esto no me ha decepcionado en absoluto; me parece una cerveza sólida y a la altura del nivel exigible a esta fantástica fábrica.

NOTA:

sábado, 16 de noviembre de 2013

Tegernseer 1806 Max I. Joseph Julibäums Export

MARCA: Tegernseer
MODELO: Tegernseer 1806 Max I. Joseph Julibäums Export
ESTILO: Münchner Hell (5'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Otra de las cervezas de la reputada Tegernsee Herzoglich Bayerisches Brauhaus es su Max. I Joseph Jubiläums Export, una cerveza lanzada en el 2006 en conmemoración del 200º aniversario de la coronación de Maximiliano I como rey de Baviera. De esta cayeron unas cuantas durante la semana que estuve en Munich, de hecho recuerdo con especial cariño una tomada al borde del Tegernsee, y quise traerme al menos una botella a España para poder traer de nuevo a la memoria un viaje tan redondo como ese. 

De color amarillo algo pálido, pajizo, y cristalina frente a la luz, forma al servirla una espuma blanca, cremosa y persistente, alimentada por una carbonatación comparable a un tifón, que asciende velozmente por el vidrio. El aroma es una verdadera delicia, y cuenta con la naturalidad y el frescor que expresan las mejores cervezas bávaras. El corazón es de malta dulce salpicado de suave toffee, combinado con limón maduro, de acidez muy medida y hierba fresca. Se sustenta sobre un pedestal de cereales, impregnados de leves toques de miel, galleta y especias, consiguiendo una mezcla tan apetecible que se convierte la espera hasta dar el primer trago en un suplicio. 

En boca es suave, cremosa, sedosa, de una textura perfecta apoyada por una carbonatación extremadamente bien ajustada. Comienza con un dulzor de malta y manzana golden, modulado por cítricos, dejes de levadura y mínimo cítrico, ensamblados de forma que ningun matiz resalta respecto a los demás. Hacia el final, aparece de forma progresiva un amargor moderado que introduce más limón y hierba al trago, para en el último segundo surgir un peculiar e inesperado soplo de dulzor, bien cargado de miel, galleta, flores y frutas maduras. Me ha parecido deliciosa, de sabor intenso y compacto, y algo más contundente que la Helles de la fábrica, cosa que personalmente agradezco. A pesar de haber transcurrido ya varios meses desde que la compré no me da la impresión de que haya perdido demasiado, aunque es evidente que el sitio óptimo para consumirla es en la propia fábrica.

NOTA: