miércoles, 9 de enero de 2019

Ambar Negra

MARCA: Ambar
MODELO: Ambar Negra
ESTILO: Schwarzbier (4'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España


CARACTERÍSTICAS:

Distribuida por la empresa La Zaragozana, con sede en Zaragoza, Ambar Negra es una de las más vendidas de la marca Ambar (tras Ambar Especial). Destaca ya que en su elaboración se utiliza caña de azucar. Su olor agradable procede de la malta tostada, que le da ese característico aroma caramelizado y ese color oscuro que le distingue.
La Ambar negra figura en el libro titulado “Evolución del producto industrial y las empresas en Aragón”

Con un primer trago la sensación a malta invade el paladar, y termina mezclándose con un amargor característico, como a café o regaliz amargo (ingredientes que nombra su etiqueta). Después de un rato, el sabor que queda en la boca es dulzón. Un volumen en alcohol de 4'8%, que no se nota en absoluto.

Sobre un color negro similar al de otras cervezas parecidas se deposita una nube fina de espuma color caramelo. Debe de ser por mi poca experiencia al servir, pues al minuto, esa espuma ha desaparecido. Viste una etiqueta en mi opinión bastante sosa, tan sólo ha conseguido llamar mi atención su marca (nos marcamos un favoritismo regional).

Me parece una cerveza interesante y rica, aunque he de admitir que pasa a un segundo plano, no es como esas cervezas que captan toda tu atención en su sabor. Es refrescante, y resulta ideal con un acompañamiento dulce, frutos secos o pasas.

NOTA:






CARACTERÍSTICAS: Desde Ambar tuvieron el detalle de mandarnos unas semanas antes de Navidades una caja con botellas de 3 de sus elaboraciones clásicas, Ambar Negra, Ambar 1900 y Ambar Caesaraugusta, para presentarnos sus nuevos diseños. Más allá de si esta nueva imagen gusta más o menos que la anterior, lo que es cierto es que da uniformidad a la gama de esta cervecera y la hace más facilmente reconocible, lo cual siempre es positivo.

Decidí atacar esta la primera porque hacía tantos años que no la bebía que no recordaba si me gustaba o no. Es marrón oscura, rojiza al trasluz y muy turbia, cubierta por dos dedos de espuma beige, bastante resistente. El aroma es dulzón, acaramelado, intensa malta tostada, sirope, almendras garrapiñadas, se mezcla con pasas y chocolate, quedando de fondo algo de frutos secos, más suave regaliz negro y un discreto toque de café. El lúpulo, por su parte, suma un punto cítrico y mínimamente herbal, nada exagerado. 

En boca salta el tueste y se limita mucho el dulzor. De cuerpo medio, el núcleo lo conforman malta, intensas notas de torrefacto, café solo, regaliz negro generoso, y algo más suaves pan integral y frutos secos. Más secundarios quedan caramelo y pasas, que ayudan a soportar mínimamente tanto quemado. Con el avance del trago va creciendo una acidez que al final se funde en un amargor contundente, quizá un poco artificial, marcado por cítricos y algo de hierba, antes de terminar en un largo regusto dominado por el regaliz. La carbonatación, en el límite alto, da un ligero picor en la lengua. Más áspera de lo que la recordaba, pero creo que es una Schwarzbier bastante buena. ¡Mil gracias por el regalo!

NOTA:

domingo, 6 de enero de 2019

Quintine de Noël

MARCA: Quintine
MODELO: Quintine de Noël
ESTILO: Ambrée de Navidad (7'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Para estrenar la temporada de cervezas navideñas este año he elegido la de Quintine, marca de la cervecera Brasserie des Légendes, más famosa por su Hercule Stout. Quintine era el nombre de una de las 5 mujeres condenadas y ejecutadas por brujería en Ellezelles, donde se encuentra una de las fábricas de esta empresa, el 26 de octubre de 1610. Como revancha, 5 años después la peste arrasó la localidad. Esta Quintine de Noël es una cerveza con una refermentación en botella, como suelen hacer los belgas, y una guarda de 4 semanas. Por ahí he leído que se trata de Quintine Ambrée pero con diferente etiqueta, aunque la diferente graduación alcohólica de estas dos cervezas me hacen dudarlo.

Es de un bonito pardo rojizo y muy turbia, es evidente que no está filtrada. Como es habitual en las cervezas belgas presenta una espuma muy compacta, cremosa como un capuccino, de color beige. En nariz predomina malta dulce, caramelo y ciruelas maduras, también se detectan higos, suave naranja, un punto de miel y notas de azúcar candy. Se termina de redondear con el lúpulo floral, muy aromático, un toque de plátano de la levadura y algo de especia picante, no demasiado marcada. Sorprende de todas formas que no tiene una intensidad tan alta como habitúan las cervezas de este estilo.

En boca cambia la cosa, se presenta rotunda, dulce, con una entrada de malta tostada, caramelo y algo de azúcar candy en combinación con una generosa ración de frutas maduras, ciruelas e higos sobretodo. La carbonatación es potente, pero no llega a molestar. Cuando avanza surge una acidez que deja al descubierto una base de grano, pan negro y centeno, antes de concluir en un amargor astringente, con cítricos, especia picante, discreto lúpulo floral y ésteres de levadura belga. Al principio resulta algo dura y su sequedad final es un poco estridente, no obstante si después de servirla, con la levadura incluida, se deja que repose, mejora mucho. Eso sí, que la botella no pase por el frigorífico, con la temperatura de un armario fresco o un trastero es más que suficiente.

NOTA: