jueves, 14 de febrero de 2019

Ambar Mari Castaña

MARCA: Ambar
MODELO: Ambar Mari Castaña
ESTILO: Märzen ahumada con harina de castaña (5'7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Con esta cerveza completamos la serie de las 4 Ambiciosas de Ambar, cuyas botellas los responsables de La Zaragozana han tenido la amabilidad de ir mandándonos a casa a medida que salían a la venta. Cuando supe su nombre, Mari Castaña, me quedó claro cuál iba a ser el ingrediente de esta cerveza, pero fue una grata sorpresa el saber que las Rauchbier de Bamberg también habían inspirado a Antonio Fumanal y había ahumado las maltas con leña de sarmiento. Así, la curiosidad y las ganas el compensar el detalle con una breve reseña me hicieron no guardarla en la despensa durante demasiado tiempo.

Es una cerveza dorada cristalina, lo cual sorprende un poco, con bastantes microburbujas que ascienden en fila a toda velocidad. La espuma blanca no es demasiado abundante, aunque la retención es buena. En nariz es predominantemente dulce, destacando malta acaramelada, recuerdos de bollo, bizcocho, y más suave frutas maduras como pueden ser manzana o pera en almíbar, además de un toque de naranja. La levadura está presente, hay algún leve recuerdo de vino dulce, y quizá, pero solo quizá, un mínimo quemado que podría pasar desapercibido, tanto que no estoy seguro de que no lo haya encontrado por pura sugestión. 

El sabor es algo más fresco, se presenta con cuerpo medio y trago fácil, con un núcleo de malta dulce, cereal y suave caramelo, acompañado de frutas menos maduras: manzana, pera y algo de naranja. Con el avance se refuerzan los cítricos, antes de cerrar con un amargor medio, algo especiado, con lúpulo terroso y herbal, un gusto como a bizcocho integral que entiendo que puede ser la castaña, y un leve ahumado. Este último se desarrolla más en el largo regusto, y es un ahumado seco, como de leña quemada. Otra Ambiciosa que merece la pena, estos de Ambar no venden humo (jeje). Reconozco que, como amante de las Rauchbier, me habría encantado que hubiesen potenciado mucho más este aspecto, pero también entiendo que eso limitaría mucho la aceptación general del producto. Al final les queda una cerveza relativamente compleja y original pero a la vez fácil de beber... tanto que el medio litro no lo compartí con nadie.

NOTA:

miércoles, 6 de febrero de 2019

Gulden Draak Imperial Stout

MARCA: Gulden Draak
MODELO: Gulden Draak Imperial Stout
ESTILO: Quadrupel (12% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Siempre pensé que nuestra pasión por Gulden Draak no se debía más que a una fijación adolescente, alimentada posiblemente por el interés que tanto Alberto como yo compartimos por el metal vikingo. Sin embargo han ido pasando los años, esta cerveza sigue inamovible en su pedestal y cada vez que la encuentro, o a cualquiera de sus variantes, las disfruto como el primer día. El lanzamiento de esta nueva edición me pilló bastante de sorpresa, y de hecho me enteré de pura casualidad... eso sí, cuando supe que estaba en La Vinoteca, apenas me costó unas horas presentarme en la puerta para coger alguna botella.

Al servirla tiñe la copa de negro, aunque al trasluz muestra un color marrón pardo, algo rojizo. La espuma es la esperable de una cerveza belga, densa y resistente. En nariz es muy potente, aunque no recuerda demasiado a una Imperial Stout. Irrumpen toneladas de malta tostada dulce, sirope de caramelo, y a la misma altura moras, higos y ciruelas negras maduras, con recuerdos licorosos. El torrefacto propio del estilo se nota de fondo, con notas de café solo, e incluso un leve recuerdo de humo y goma.

De cuerpo completo, se presenta con dulce malta tostada, mucho caramelo, frutas oscuras confitadas (mora, ciruelas, guindas, arrope), y más suave sirope de chocolate. De fondo quedan claras notas de torrefacto, licor café, y un toque de regaliz y cacao, acompañadas por un alcohol que no se esconde pero tampoco molesta, apaciguado por el azúcar candy. Una intensa carbonatación de burbuja fina le da ligereza, alivia el trago. Termina en un amargor leve y algo enólico que puede recordar a vinos dulces, con frutas oscuras, levadura belga y una generosa carga de especia picante, sobretodo pimienta y clavo, que atacan en la garganta. Al final queda un largo regusto que recuerda al brandy, cierre perfecto de una cerveza potente pero bien domesticada. Me parece imposible clasificarla como una Imperial Stout, me parece más una Quadrupel belga con algo de torrefacto, pero tanto da... lo que importa es que está francamente buena. Quizá no llega al nivel de la original o su Brewmasters Edition, pero repetiré encantado si la vuelven a sacar otro invierno.

NOTA: