miércoles, 5 de septiembre de 2012

Domus Regia

MARCA: Domus
MODELO: Domus Regia
ESTILO: Blonde (4'3% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: La cerveza con la que se dió a conocer el nombre de Domus en el ambiente cervecil nacional fue la Domus Regia, una cerveza tostada de alta fermentación. No había quedado demasiado encantado con la IPA de la casa, pero tenía curiosidad por las otras dos variedades, por lo que elegí la Regia como acompañamiento para una sesión de cine intensivo.

El nombre de Domus, del que dimos algo más de información en el post de la Domus Aurea, proviene del latín, "casa". Por su parte, Regia hace alusión a la urbe regia en la que se convirtió Toledo, con los reinados visigodos.

Esta cerveza tiene un color ambar oscuro y opaco, con abundante sedimento en la base del vaso, aunque no demasiada carbonatación aparente. Luce una corona de espuma blanca, cremosa y abundante que se mantiene un buen rato en esplendor. La presencia es intachable. El aroma despide notas afrutadas y cítricas, como a manzana y limón. También toma presencia la malta torrefacta y el caramelo, en menor medida. En boca enseguida noté matices que me recordaron a la Aurea, como el toque cítrico al comienzo del trago. El trago es ligero y de sabor agradable, en la línea de estos primeros aromas, con notas afrutadas, especiadas, y presencia de levadura.

No obstante, y aquí me inquieté algo, volví a notar al rato ese punto en el aroma que me echaba completamente para atrás. Una sensación parecida a lo acontecido con la anterior. No sé definir bien qué, pero al cabo del rato la cerveza adquiere un olor desagradable, sin embargo se mantiene en sabor. Completamente extraño, veremos qué tal la Summa y si tengo ocasión volveré a probarlas.

NOTA:
 


 
Actualizado por Embracing Darkness:

CARACTERÍSTICAS: Esta es la única botella de las que me regalaron Carmen y Miguel que tenía pendiente de comentar, la primera Domus que salió a la venta, allá por el 2009, feliz época en la que comíamos brotes verdes sentados en los bancos más sólidos del mundo. Ha llovido desde entonces, y los chumachos de esta cervecera toledana no han descansado ni un momento, habiendo lanzado con cierta frecuencia novedades que han relegado a esta cerveza a una posición más secundaria, eclipsada por la idolatrada Domus Aurea y la reciente Europa. Por este motivo me pareció especialmente interesante dedicarle una reseña algo atenta, y comprobar que tal ha envejecido a lo largo de estos 3 años de convulsa actividad cervecil en España.

Al retirar la chapa tocó sorpresa, y durante los siguientes 5 minutos no dejó de brotar del cuello de la botella espuma beige en cantidades industriales, cosa que también sucedió al servir la cerveza. Curiosamente esta espuma no tardó demasiado en disminuir hasta niveles más aceptables, dejando al descubierto un líquido pardo anaranjado de turbidez importante. De este manaba un dulce aroma, mezcla de malta y melocotón maduro, con suaves recuerdos de manzana golden, naranja y de fondo mínima miel, canela y levadura. Quizá el dulzor aplana un poco, pero no podría decir que no fuese agradable y correcto.

El sabor es intenso y variado, aunque tanto el azúcar como la baja carbonatación lo hacen un poco plano y lineal. En torno al núcleo de malta, manchado con pinceladas de caramelo, campan a sus anchas abundante melocotón y manzana, acompañados por más leves recuerdos cítricos, predominando al inicio la naranja y hacia el final más el limón. En los últimos instantes del trago el dulzor se seca un poco, potenciándose ligeramente los cítricos, a los que se suma un tranquilo amargor herbal, con notas de clavo, que termina con delicadeza. Su principal pecado es la falta de gas, por lo demás está bien, pero se me queda un poco corta.

NOTA:

martes, 28 de agosto de 2012

Porterhouse Oyster Stout

MARCA: Porterhouse
MODELO: Porterhouse Oyster Stout
ESTILO: Dry Stout (5'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Irlanda

CARACTERÍSTICAS: ¿Alguien pensaba que Guinness era la única cerveza salida de la bella Irlanda disponible en nuestro país? Pues se equivocaba doblemente, en primer lugar porque la mayor parte de la Guinness que se bebe en la Península se fabrica aquí, y en segundo porque ya llevan un tiempo llegando otras marcas como Beamish, O'Hara's, o más recientemente Porterhouse. Esta segunda, la protagonista de la reseña de hoy, se fundó en 1998 y es en la actualidad la cervecera independiente más grande de Irlanda.

Dentro de las diversas botellas de esta marca que encontré en la Bodega Siguero, frente al Intercambiador de Avenida América en Madrid, hubo una que llamó mi atención por ser una auténtica Oyster Stout, es decir una Stout elaborada con ostras, tipo de cerveza que no tomaba desde la de Scheldebrouwerij. Sin embargo poco tiene que ver con esta cerveza, comparten el color casi negro del líquido pero en los demás aspectos las diferencias son notables. En esta se disputan el aroma entre el caramelo y el torrefacto, sin quedar demasiado claro quien sale victorioso, aunque sí que es cierto que parece predominar un poco el dulce. Más atenuados quedan café negro, cacao, frutos secos y frutas del bosque, con un levísimo toque de humo y tabaco.

En boca se presenta con cuerpo medio, algo que ya querrían lucir otras Stout más comerciales, y un sabor intenso, aunque seco y algo astringente. El cacao y el torrefacto son lo más evidente para el gusto, quedando en un plano más secundarios recuerdos de sirope de caramelo y café solo, con mínimas notas de moras y humo. Tanto humo como café se potencian hacia el final, siendo el segundo el sabor predominante durante el sobrio y firme amargor, herbal, especiado y algo salado, que precede al regusto seco, cargado de trazas de chocolate, que deja la boca sedienta de más cerveza. No me parece una cerveza espectacular, pero sí muy bien hecha y un buen ejemplo de cómo debería ser una Dry Stout. Tomen nota.

NOTA:

domingo, 26 de agosto de 2012

VG Noster Quercus Ale

MARCA: VG Noster
MODELO: VG Noster Quercus Ale
ESTILO: Pale Ale (6% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Muchas cervezas me han llegado últimamente por parte de la familia Rodríguez, y por lo que parece el flujo no da visos de ir a interrumpirse puesto que la semana pasada me sorprendieron nuevamente con las tres botellas de la alavesa VG Noster (y antes de que se me olvide, muchas gracias a Ana, Cristina y Fernando), cervecera situada en el polígono industrial de Subillabide que fue fundada por Karlos Delgado en el año 2008. Si algo me llamó la atención cuando descubrí la existencia de esta marca, y supongo que no me pasó solo a mí, fue el diseño de sus botellas, y es que pese a que no soy nada entusiasta de las pretensiones de artículo de lujo que algunas marcas intentan dar a sus cervezas hay que reconocer que derrocha elegancia por sus cuatro costados.

Poco importa, no obstante, el diseño si el contenido no merece la pena, pero al servirla su imagen no se deteriora y presenta un líquido de un intenso color rojo parduzco que al chocar con el vidrio da origen a una espectacular espuma compacta, que aparece con rapidez y se mantiene sin problemas. El primer contacto con el aroma fue bueno, parecía bien provisto de malta y frutas maduras, intenso y a la vez delicado; sin embargo, en menos de un minuto daba la impresión de estar bebiendo otra cerveza, porque el agradable perfume se vio sustituido por uno bastante más simple, consistente en malta tostada acompañada por una dosis generosa de lúpulo cítrico y herbal, ligeramente manchado de especias picantes. 

En boca el lúpulo crea un intenso amargor y acidez que, sin embargo, no parece encontrar su sentido y se limita a acaparar el sabor e impedir que aflores más matices, desprendiendo notas de pomelo, limón y más suave hierba, con un punto de resina. Totalmente eclipsada por esto queda la malta, acompañado el tostado por un sabor difícil de definir pero que en algún momento me recordó a minerales o a cuero, que tiene problemas para compensar el lúpulo, hasta que al final del trago se dispara un amargor marcado, algo astringente, cargado de cítricos  y piña. He leído alguna crítica buena de esta cerveza, sin embargo en mi opinión hay varios aspectos que tienen que solucionarse: la malta no está funcionando como debería, el lúpulo me parece descontrolado y probablemente haga falta contrarrestar tanto amargor y acidez aumentando la proporción de alguna variedad más frutal, y el precio, a 3 euros la botella, no me parece ni mucho menos razonable.

NOTA:

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hopback Entire Stout

MARCA: Hopback
MODELO:
Hopback Entire Stout
ESTILO:
Stout (4'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN:
Inglaterra

CARACTERÍSTICAS: Cerveza vegana. Ese sobrenombre lleva esta stout en su etiqueta, destacando que ningún animal ha sido herido en su fabricación. Respiré aliviado al leer esta aclaración y continué disfrutando de la pierna de cordero con patatas que me había preparado para cenar.

La cervecera Hop Back data de 1986, en Wiltshire. A lo largo de los años ha cosechado varios premios y se ha colocado en una posición interesante. Llevaba un tiempo buscándo esta stout, ya que desde que la vi en un centro comercial y no me decidí a hacerme con ella, no la había vuelto a encontrar, y se dicen cosas bastantes interesantes sobre ella.

Esta cerveza luce un color pardo oscurísimo, con una elevadísima carbonatación y sedimentos en el fondo y flotando en el caldo, como cenizas. La espuma es muy abundante (de hecho tuve que prestar especial cuidado al servirla para no derramarla toda), es beige y muy duradera. Su burbuja es gruesa, formando una capa esponjosa y cremosa.

El aroma es inequivocamente el de una stout. Algo ahumado, con malta torrefacta y café coronando el trago, aunque sin demasiada intensidad. Se aprecia lúpulo y promete un trago interesante. En boca se aprecia sobre todo el torrefacto, con un punto ácido presente todo el rato. Es amarga, y destaca el café, el regaliz y un buen puñado de especias. El retrogusto es largo, también amargo y algo seco. Es ligera, relajante y muy agradable.

Un buen ejemplar, sin duda.

NOTA:



martes, 21 de agosto de 2012

Schneider Weisse Tap 5 Meine Hopfenweisse

MARCA: Schneider Weisse
MODELO: Schneider Weisse Tap 5 Meine Hopfenweisse
ESTILO: Weizenbock (8'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Alemania

CARACTERÍSTICAS: Pocos conceptos cerveciles pueden resultar tan interesantes como el que exhibe esta cerveza de G. Schneider & Sohn, al plantear lo que podría ser una fusión entre un estilo clásico como las Weizenbier y la relativamente reciente corriente de no escatimar en el empleo del lúpulo. A mí, a priori, me pareció una idea que podía dar muy buenos resultados, y eso sin tener en cuenta quienes se iban a encargar de hacerla realidad no eran otros que los responsables de una cerveza tan valorada como Aventinus, con la que muy pocas se pueden permitir medirse.

A pesar de ser una Weizenbock, cosa que por cierto no sabía antes de comprarla, no tiene el aspecto típico de este estilo sino que es más parecido a Weihenstephaner Vitus, con un color dorado intenso, rebosante de espuma con tenues reflejos amarillentos. El aroma es bastante dulce, como era de esperar con una GO de 18'5%, con una base de malta, caramelo y plátano maduro, bien envuelta en naranja, albaricoque y miel, pero en seguida el lúpulo cambia las reglas a mitad de partida e introduce un torrente de hierba y pino, intenso pero no desbocado, que se combinan notas más secundarias de clavo, canela, leves flores y un toque de hoja de limón.

Por tanto lúpulo esperaba una cerveza especialmente refrescante, y sin embargo no es el caso, puesto que la gran cantidad de malta y el alcohol arrastran el sabor hacia un espectro más dulce. No obstante, una vez asumido que no es una "IPA de trigo" desaparecen todos los problemas, y se empieza a disfrutar de la intensidad de la malta ligeramente tostada, plátano y manzana asada, acompañada de suaves recuerdos de pera, uva blanca y miel. A partir de aquí resucitan la hierba y las flores del lúpulo, a diferencia del aroma poniendo más énfasis en las segundas, con un leve toque levaduroso, que dan paso a un final mezcla de cítricos, hierbas, especias picantes, fruta madura y alcohol, todo ello ensamblado y equilibrado con maestría. Se despide con la calidez del alcohol, dejando huella de un cuerpo robusto y la sensación de haber podido probar un experimento con un muy buen resultado.

NOTA:

sábado, 18 de agosto de 2012

DouGall's 942

MARCA: DouGall's
MODELO: DouGall's 942
ESTILO: American Pale Ale (4'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: España

CARACTERÍSTICAS: Hace un par de años comenté las cervezas DouGall's, obra del británico afincado en Lierganés Andrew Thomas Dougall, que si bien no eran las mejores cervezas del mundo sin duda resultaban prometedoras y apuntaban muy alto. Entonces no estaban demasiado extendidas por la Península y tan apenas volví a oír hablar de ellas hasta que se empezó a comentar recientemente la alta calidad de su nuevo triplete cervecil: 942, Leyenda y Tres Mares, que habían pasado a sustituir a las elaboraciones anteriores. Como siempre me pasa con estas cosas, no las vi disponibles en ninguna tienda física cercana y cuando ya me planteaba hacer un pedido online me sorprendieron tanto mis padres como Cristina y Fernando con estas botellas como regalo aleatorio. ¡Mil gracias a los cuatro!

Teniendo en cuenta tanto los orígenes del responsable de la elaboración como los anteriores modelos de esta cerveza, era lógico esperar una Ale estilo británico. Pues bien, una vez servida, mientras se aprecia su color dorado anaranjado, se empieza a intuir que no van por ahí los tiros gracias a su fantástico aroma, combinación de grano ligeramente tostado, salpicado de caramelo y miel, con una generosa cantidad de lúpulo americano, que aporta intensas recuerdos de naranja de sangre, melocotón en almíbar, y en segundo plano albaricoque, limón, y resquicios de piña. Exquisito, aunque de británico tiene poco, huele a Cascade que mata.

En boca resulta muy completa, está sobradamente provista de malta pero a la vez resulta áspera por la fuerza del lúpulo, desprendiendo potentes notas de naranja y pomelo que eclipsan en parte a las frutas maduras, entre las que destaca el albaricoque. Termina con un final ascendente, del que salen reforzados los cítricos y a ellos se unen con fuerza hierba, pino y especias picantes, dando una acidez y un amargor marcados aunque con un control sublime. Ni siquiera da oportunidad de aburrirse un instante, puesto que cuando ha reposado permite mayor presencia de las frutas maduras, lo que la convierta casi en una cerveza nueva. Simplemente magistral, me dejó con la boca abierta.

NOTA:

miércoles, 8 de agosto de 2012

St. Peter's Suffolk Smokey Peated Beer

MARCA: St. Peter's
MODELO: St. Peter's Suffolk Smokey Peated Beer
ESTILO: Strong Ale ahumada (4'8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Inglaterra

CARACTERÍSTICAS: La turba, que no es otra cosa que acumulaciones de vegetales en descomposición que aparecen en regiones húmedas, se emplea con cierta frecuencia en la producción del whisky, al secar la cebada malteada con cúmulos de este material ardiendo, lo que confiere ese sabor ahumado tan característico de los whiskies de Islay. La cerveza que voy a reseñar hoy emplea malta a la que se ha sometido a este proceso, que no es muy diferente del que se lleva a cabo en las Rauchbier alemanas, con la diferencia de que en este segundo caso el humo proviene habitualmente de la combustión de madera de haya, por lo que pese a que sus orígenes son distintos no creo que fuese demasiado censurable el compararla con este estilo.

Sabiendo esto, es difícil no pensar en The Saint's antes de destaparla, aunque viéndola ya servida en el vaso tipo "Nonick" se puede apreciar que es algo más clara que esta, presentando un color dorado con reflejos anaranjados. Al acercar la nariz a su grisácea espuma ataca sin contemplaciones el ahumado, con notas suaves pero claras de vainilla y cuero, dejando un fondo discreto de malta, toffee y frutas maduras, entre las que distingo pera y plátano. No obstante, hay que remarcar que lo más llamativo es, con diferencia, el ahumado, aunque no me da la impresión de que sature.

En boca se presenta con un cuerpo ligero-medio, algo arriesgado para tanto humo, pero no sale mal parada. Se inicia con caramelo y malta, que rápidamente son sobrepasadas por los ahumados, que recuerdan sobretodo a la carne a la brasa y pese a su fuerte intensidad están bastante bien controlados, permitiendo la expresión de una cierta complejidad en forma de suaves matices minerales y frutas maduras. Hacia el final el lúpulo apuntala un moderado amargor medicinal, muy británico, que resiste la embestida del humo y mantiene en su sitio notas cítricas y herbales, las cuales son capaces de dejar algo de huella en el paladar a pesar de la indiscutible hegemonía de la malta ahumada. Una buena opción para los amantes de las Rauch, aunque su carácter inglés es inconfundible.

NOTA: