MARCA: Super Bock
MODELO: Super Bock
PAÍS DE ORIGEN: Portugal
CARACTERÍSTICAS: Última cerveza que me queda por comentar de mi visita por Lisboa, y probablemente la más popular, presente en la práctica totalidad de los garitos lisboetas, ya sea en copa, en jarra de medio litro o con un chorrito de granadina que la vuelve de color granate (curiosa mezcla, por cierto, que había visto nunca antes, y que no era tan desagradable como cabía esperar... aunque prefiero la cerveza a secas)
La cerveza en sí, como cabía esperar, nada fuera de lo normal, y sin embargo se disfruta sin problemas, más o menos lo mismo que dije de Ambar, de hecho en cierto modo me recordó a esta, probablemente en que es bastante directa, poco compleja y con un toque dulzón que se presenta ya al olfato, entre intensos aromas a malta con una cierta acidez cítrica y el lúpulo bien marcado.
Su color dorado brillante y su densa capa de espuma blanca poco duran en la jarra, porque con el calor que hace por aquellas tierras y la buena pinta que tiene la cerveza se bebe con una facilidad preocupante. Se notan al saborearla un gusto a malta intenso, con notas cítricas y un amargor muy refrescante proveniente del lúpulo que dirigirá el regusto, además del toque dulzón previamente comentado que se hace más evidente al final del trago. Consistente, con una carbonatación muy adecuada, nada fuera de lo normal, pero ideal para picar algo en una terraza cualquier tarde.
La cerveza en sí, como cabía esperar, nada fuera de lo normal, y sin embargo se disfruta sin problemas, más o menos lo mismo que dije de Ambar, de hecho en cierto modo me recordó a esta, probablemente en que es bastante directa, poco compleja y con un toque dulzón que se presenta ya al olfato, entre intensos aromas a malta con una cierta acidez cítrica y el lúpulo bien marcado.
Su color dorado brillante y su densa capa de espuma blanca poco duran en la jarra, porque con el calor que hace por aquellas tierras y la buena pinta que tiene la cerveza se bebe con una facilidad preocupante. Se notan al saborearla un gusto a malta intenso, con notas cítricas y un amargor muy refrescante proveniente del lúpulo que dirigirá el regusto, además del toque dulzón previamente comentado que se hace más evidente al final del trago. Consistente, con una carbonatación muy adecuada, nada fuera de lo normal, pero ideal para picar algo en una terraza cualquier tarde.



