jueves, 16 de febrero de 2012

Marston's Oyster Stout

MARCA: Marston's
MODELO: Marston's Oyster Stout
ESTILO: Milk Stout (4'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Inglaterra

CARACTERÍSTICAS: Hacía tiempo que no disfrutaba de una de las riquérrimas variedades de Marston's (de las cuales he probado un par), lo que fue un gran condicionante para decidirme por Oyster Stout en mi última visita al Corte Inglés (y primera compra cervecil en esta ciudad). Pocas stout me han decepcionado, por lo que pese a no presuponer grandes cualidades de este ejemplar, cabía esperar una buena cerveza. Y vaya si la he encontrado.
Ya hablamos de la marca en posts como Strong Pale Ale o Marston's Pedigree. El nombre de Oyster Stout viene de las ostras, alimento que acompañaba a las stouts en la antigua Inglaterra del siglo XIX.

Esta cerveza tiene un color negro opaco con reflejos rojizos en el borde. Su cremosa espuma beige se adhiere a la cima del vaso y poco a poco va disolviéndose, sin llegar a desaparecer del todo. Apariencia bastante esperada. Su aroma no resulta muy presente, pudiéndose apreciar notas maltosas y a café, con fondo de chocolate. El sabor es convincente, aquí se demuestra un carácter impecable, con tonos de café, malta torrefacta y base muy suave de delicioso chocolate negro. Junto a una equilibrada presencia del alcohol, resulta una cerveza suave y muy fácil de beber.

Haré un esfuerzo y la próxima vez la acompañaré con unas ostras, pese a no hacerme especial gracia el mundo de los bivalvos.

NOTA:



Actualizado por Embracing Darkness:

CARACTERÍSTICAS: Llevaba ya un tiempo sin ver esta Stout en las estanterías de las grandes superficies nacionales, y lo cierto es que la echaba en falta y mucho, puesto que, quitando Hopback Entire Stout, por lo general la calidad de las cervezas de este tipo que poblan los supermercados es cuanto menos discutible. El caso es que, como hacía varios años que no la tomaba, tenía ganas de reencontrarme con ella y, ya de paso, comprobar si con una mayor experiencia era capaz de disfrutarla tanto como siempre.

Como no podía ser de otra manera en lo que a cerveza británica se refiere, desde el aroma parece seguir de forma ortodoxa la línea que cabría esperar del estilo, con un aroma de intensidad moderada, centrado en la malta tostada, que roza el torrefacto y emite ricas notas de chocolate, caramelo y más suave café, mientras deja en un segundo plano frutas oscuras, sobretodo pasas y ciruelas. Bien es cierto que quizá es algo más dulce de lo habitual, incluso con algún recuerdo lácteo, pero nada que no encaje dentro de lo que se considera una Milk Stout.

Reconozco que aunque el aroma no está mal tampoco es nada del otro mundo, sin embargo lo que sí que me resulta fascinante es su sabor, cuya originalidad nunca me deja de sorprender. Se alían en este el torrefacto y las aguas de Burton de forma que consiguen minimizar el dulzor, creando además un agradable contraste entre el inicio dominado por el primero, que desprende notas de cacao en polvo y caramelo, a lo que sigue el suave amargor sulfuroso de las segundas, que absorbe e integra los distintos matices. Al final el amargor se intensifica y exhibe, además de las llamativas notas medicinales que evidencian su origen, suaves notas herbales, malta tostada y mínimos recuerdos lácteos. Debido a las aguas empleadas es dentro de las Stout un ejemplo bastante inusual, pero sin duda muy correcto y elegante, en realidad como la mayoría de las cervezas de esta empresa.

NOTA:

martes, 14 de febrero de 2012

La Trappe Isid'or

MARCA: La Trappe
MODELO: La Trappe Isid'or
ESTILO: Brune Trapense(7'5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Países Bajos

CARACTERÍSTICAS: En el año 2009, 125 aniversario de la primera elaboración de La Trappe, la abadía de Koningshoeven despertó el interés de todos al sacar al mercado una cerveza para homenajear al primer maestro cervecero de la fábrica, Isidorus Laaber. Normalmente una parte de las ganancias derivadas de la venta de esta marca son enviados a monasterios de Tailandia y Uganda, sin embargo en esta ocasión se programó que el 100% de dichos beneficios iría a las órdenes ugandesas.

Debieron hacer "un cojón" (con perdón) de esta cerveza puesto que pese a ser una tirada limitada, 3 años después de su lanzamiento, en 2012, la pude comprar en la carísima Beer Mania bruselense y la engullí apenas 5 horas después. Es de color pardo rojizo, protegida por una recia espuma beige muy persistente. El aroma es dulce, lo dominan caramelo y toffee aunque también están muy presentes intensas notas de ciruela, cereza y melocotón, con la compañía de suave miel y agradables matices tropicales aportados por el lúpulo, con su punto de especia de rigor.

El sabor es calcado al aroma, con la fruta al mismo nivel de intensidad que el caramelo y el toffee, y un mínimo recuerdo de azúcar quemado. Esta fruta está perfectamente integrada con la malta, conformando un conjunto almibarado del que poco a poco empieza a brotar un leve amargor, impregnado de canela, naranja madura y flores, que un medido toque de alcohol acaba de redondear. Cálida y muy reconfortante, probablemente me gustaría más si el dulzor fuese más limitado, pero aun y todo una cerveza estupenda.

NOTA:

lunes, 13 de febrero de 2012

Straffe Hendrik Brugs Quadrupel

MARCA: Straffe Hendrik
MODELO: Straffe Hendrik Brugs Quadrupel
ESTILO: Quadrupel (11% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Aprovechando el final del domingo, antes de la que augura ser una semana muy completa, he decidido sacar del letargo una cerveza belga que no conocía y que compré en La Maison Belge por recomendación hace ya unos meses. Tras su elegante aspecto, el resultado es impecable.

La cervecera De Halve Maan (la media luna) data de 1856. Desde entonces han pasado seis generaciones por la dirección de la fábrica, en Brujas. Elaboran la cerveza Brugse Zot y la que nos ocupa, Straffe Hendrik.

Esta quadrupel luce un color marrón oscuro profundo, aunque levemente cristalino. En él se percibe una carbonatación elevada en forma de burbujas pequeñísimas. Destaca el maremoto de espuma que aparece al servir la cerveza, blanquecina y esponjosa, que al rato disminuye en tamaño, formando una capa generosa, pero más moderada.

Su aroma es muy intenso, inundando la sala con matices afrutados, malta torrefacta y licor, que queda completado por notas florales y de levadura. Exige un trago enseguida. En boca es consecuente: un sabor intenso, con ese magnífico matiz de las buenas ales belgas. Domina el sabor a torrefacto, chocolate, frutas maduras y alcohol en forma de licor. El regusto es genial, dejando un ardor y una leve sequedad en el paladar.

Un gran ejemplo de buen hacer, es una cerveza muy intensa, pero sin llegar a la saturación. Sin duda es un nombre a tener en cuenta de ahora en adelante.

NOTA:


domingo, 12 de febrero de 2012

Cantillon Saint Lamvinus

MARCA: Cantillon
MODELO: Cantillon Saint Lamvinus
ESTILO: Lambic con uva negra (5% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: De entre las diversas y apetitosas variedades disponibles en la fábrica de Cantillon durante mi visita, tras mucho pensarlo opté por llevarme su Saint Lamvinus, decisión que me resultó más fácil gracias a la ausencia de Vigneronne, una de mis favoritas, que estaba agotada. Esta cerveza es el resultado de la colaboración entre Brasserie Cantillon y las bodegas francesas de St. Emilion y Pomerol, que culmina con la mezcla de Lambic de 2 o 3 años con uvas Merlot y Cabernet Franc en barriles de Bordeaux. ¡Casi nada!

A simple vista se puede observar como las uvas tiñen la cerveza de color granate rosado, cubierta por una fina capa de espuma asalmonada que persiste apenas unos segundos, al no tener carbonatación que la alimente. Este llamativo y apetitoso aspecto abre paso a un perfume espectacular, una deliciosa mezcla de acidez en forma de cítricos, frutas del bosque y cereza ácida con un suave dulzor que evoca a las uvas negras, impregnado por las notas de levaduras salvajes y un levísimo toque de picante.

En cuanto al paso por boca, personalmente colocaría esta entre las cervezas más extremas de Cantillon, y eso que las de esta marca no son ya de por sí fáciles, lo cual no significa que pierda ni un ápice de calidad. Se centra en la frutas como cerezas, moras, uvas, cítricos, forzando la acidez al máximo, pero da a la vez un papel fundamental a las levaduras, que se combinan con recuerdos de madera, consiguiendo así una alta complejidad en los primeros segundos del trago. Esta intensa acidez se potencia todavía más a medida que avanza, y es el principal artífice de la agresividad con la que termina esta cerveza, desprendiendo agradables notas de hierba, cítricos, levadura y madera, para dejar un largo regusto caracterizado por una fuerte sensación astringente y especiada en la boca. Una cerveza original y compleja, en la línea del buen hacer de esta marca, que consigue integrar con una habilidad pasmosa un ingrediente tan peculiar como la uva negra, manteniendola en todo momento presente pero sin secuestrar el sabor. Imprescindible para los amantes de las Lambic.


NOTA:

viernes, 10 de febrero de 2012

Cata de Cervezas Gisberga en Líquidos

El pasado Diciembre Ignacio de Líquidos anunció la presentación en su tienda de las cervezas Ibon, una de las dos micros aragonesas (aunque por el momento no tiene instalaciones propias y se elabora en Tyris) que han aparecido recientemente, pero pese a que me invitó a esta y me habría encantado acudir, mis obligaciones me lo impidieron. Por suerte, pocas semanas después de este evento se ha organizado nuevamente una pequeña cata informal, en esta ocasión para presentar las cervezas Gisberga, la otra cervecera de nuestra comunidad, a la que sí que he podido asistir.


Las cervezas Gisberga toman su nombre de la que fue durante el siglo XI, junto con su marido Ramiro I, la primera reina de Aragón. La persona al cargo de su elaboración es Ferrán Ferrer, miembro de la familia Ferrer que gestiona desde hace más de 80 años las bodegas Valonga, situadas en la comarca oscense de La Litera. Según tengo entendido, en un inicio el proceso de fabricación se llevaba a cabo en Ca l'Arenys bajo el asesoramiento de los responsables de esta estupenda fábrica catalana, pero desde hace ya unos meses las cervezas Gisberga se han sumado a los productos que salen de la finca de Valonga, junto con el vino, las nueces y el aceite.

De las dos cervezas que elaboran, Trigo y Porter, comenzamos la exposición con la primera, como es lógico, mientras Ferrán nos relataba su experiencia personal en el campo cervecil, desde su comienzo con el homebrewing, al igual que la mayoría de los productores, hasta su salto al ámbito profesional. En cuanto a la cerveza, la verdad es que no está nada mal, es ligera y refrescante, bastante centrada en los cítricos, y sin errores que recriminar. No obstante en mi opinión le falta algo de cuerpo y quizá redondearse un poco más, parece quedar a medio camino entre una Weizen alemana y una Wit, sin terminar de definir. De todas formas, reconozco que con las cervezas de trigo soy un poco exigente, no puedo evitarlo.

Si bien la de Trigo me pareció correcta y agradable pero tampoco me volvió loco, la Porter son palabras mayores. ¡Qué barbaridad de cerveza! Sin duda bebe de las Porter británicas más clásicas, con un contenido alcohólico muy moderado, de 4'8% ABV, pero a la vez es muy sabrosa, cargada de notas de cacao, café, torrefacto, regaliz, etc, respaldadas por un cuerpo robusto. La impresión general sobre ella fue realmente buena, y dentro de los habituales de estos eventos en Líquidos todos coincidimos en su alta calidad. Personalmente, bien a gusto bebería esta cerveza de forma regular puesto que nada tiene que envidiar a otras marcas de mayor reconocimiento.

Poco más sucedió esa tarde, estuvimos charlando un buen rato, Ferrán nos mencionó su intención de lanzar al mercado una nueva cerveza a corto-medio plazo (aunque prefirió no revelar de qué tipo sería), y tras dar la enhorabuena a este por sus cervezas y las gracias tanto a él como a Ignacio por la invitación huí a mi casa, pensando ya en adquirir alguna botella para reseñar aquí... eso sí, cuando solucione mis eternos problemas de espacio.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Visita a Cantillon, en Bruselas

Cumpliendo con lo que he anunciado alguna vez a lo largo del último mes, el pasado fin de semana huí a Bruselas, con la intención además de visitar la fábrica de una de mis marcas favoritas, Cantillon, cuyas instalaciones están situadas en la parte oriental del distrito de Anderlecht. Alberga también en su interior el Museo Bruselense de la Gueuze así que si alguien esta dubitativo acerca de si pasarse o no por allí, ya tiene dos motivos.

Lo primero que me encontré al abrir la puerta del edificio de la calle Gheude fue un batallón de gente disfrutando de una pequeña copa de Lambic; eso me bastó para saber que me iba a gustar la visita. Una vez superada la pequeña aglomeración de personas me atendió una señora amabilísima tras un mostrador, que me indicó que el precio de la visita eran 6 euros, incluyendo un par de copas de dos Cantillon distintas. Una vez hube pagado me alcanzó un folleto de 10 páginas, que todavía conservo, que incluye un breve resumen de la historia de la fábrica y una pormenorizada guía de los distintos procesos de la elaboración, preparada para poder leerlos a medida que paseas por las polvorientas habitaciones donde se produce esta cerveza. Además explicó de forma rápida y concisa varios conceptos básicos sobre los distintos tipos de Lambic y las diferentes Cantillon, aunque reconozco que no pude evitar distraerme con los distintos productos que allí vendían, desde sus propias cervezas a muy buenos precios (por poner ejemplos, Vigneronne o St. Lamvinus 8 la botella de 75 cl y Rosé de Gambrinus, Kriek, Gueuze o Iris por debajo de 6 ) hasta camisetas, mermeladas y demás parafernalia.

Una vez superados estos trámites nos pusimos en marcha y pudimos ver, con no poca admiración, la sala de mezcla, la trituradora y las calderas de cocción, la tina de enfriamiento, etc. Especialmente agradable fue el paso por el granero, donde se almacenan los diferentes cereales y el característico lúpulo viejo que se emplea en en la elaboración de las Lambic, y que inundaba la estancia con un aroma embriagador, aunque nada comparado con el que producía la zona de almacenamiento de barriles, en la que se puede apreciar como la espuma de la fermentación llega incluso a derramarse por la superficie de estos.

Las últimas paradas antes de la ansiada degustación fueron, como alguno habrá podido intuir, la zona de embotellado, donde estaba la máquina que enseño en la fotografía y a la que perfectamente se le pueden adivinar por lo menos 30 años de existencia, y la bodega, en la que habitualmente se almacenan para que maduren hasta 60.000 botellas... ¡quién las pillara!. Tras esta agradable visita me lancé de cabeza a por las cervezas prometidas, y entre las que ofrecían me decante por la Gueuze y la Kriek, aunque con la ventaja de haber pactado con mi hermano que él pediría Rosé de Gambrinus, gracias a lo cual pude disfrutar de las tres. Por supuesto no abandoné la fábrica sin agenciarme una botella de la marca, que en los próximos días reseñaré.



"El tiempo no respeta aquello que se hace sin él"

martes, 7 de febrero de 2012

La Trappe Bockbier

MARCA: La Trappe
MODELO: La Trappe Bockbier
ESTILO: Bock Trapense (7% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Países Bajos

CARACTERÍSTICAS: La legislación antieclesiástica que se impuso en Francia a finales del siglo XIX, y que amenazaba a distintas órdenes religiosas, provocó la salida del país de Sebastian Wyart, uno de los monjes del monasterio francés de Sainte-Marie-du-Mont, en busca de refugio en el extranjero. Lo encontró en el Brabante Septentrional, cerca de Tilburg, y allí en el año 1881 fundó la Abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven, en el seno de la cual dio sus primeros pasos la que es actualmente la única cervecera Trapense fuera de Bélgica. Exactamente 120 años después, en el 2004, vio la luz su Bock, primera cerveza de este estilo de origen Trapense a la que le voy a dedicar la reseña de hoy.

De color rubí negruzco, es imposible no ver la mano belga en esta cerveza puesto que al servirla forma una capa de espuma beige amarillenta de una solidez difícil de ver en este estilo alemán. Al olfato es cuanto menos curiosa, de su previsible base de malta oscura y caramelo emerge un llamativo perfume de frutas tropicales, naranja de sangre, leve cacao, y un afilado toque de clavo y aromático lúpulo floral, que si bien no es incompatible con las Bock sin duda le da una originalidad importante.

Un cuerpo consistente dirige el trago, cargadísimo de malta e intensas notas de cacao, bien respaldado por ciruelas, té negro y suave melocotón y naranja. A medida que avanza se va secando, el dulzor de las frutas maduras se difumina y gana en presencia el cacao, con recuerdos de café de fondo, para terminar con un amargor no especialmente intenso aunque sí áspero y muy largo, salpicado de hierba, cacao y especias picantes. Muy interesante interpretación belga del estilo, algo más sólida y menos frutal de lo habitual, con determinadas características que delatan su origen, pero pese a mi pasión por lo clásico creo que es una cerveza realmente buena a la que merece la pena darle una oportunidad.

NOTA: