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miércoles, 11 de febrero de 2026

Westvleteren 12

MARCA:
Westvleteren
MODELO: Westvleteren 12
ESTILO: Quadrupel trapense (10'2% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Es esperable que poco a poco podamos acceder a las míticas cervezas de la Abadía Sint Sixtus de Westvleteren con más facilidad y menor coste gracias al sistema de venta online que pusieron en marcha hace unos pocos años, dado que de esta manera le quitan la razón de ser a todos los especuladores que siempre ha habido merodeando las botellas de esta marca. Para darme la razón, recientemente las encontré por debajo de 5€ en una tienda online neerlandesa, muy por debajo de los 15€ que las he llegado a ver, y por supuesto me llevé algunas.

Ataqué primero Westvleteren 12, durante mucho tiempo considerada la mejor cerveza del mundo, por supuesto en parte por la dificultad para conseguirla, que siempre alimenta la leyenda (véase Stormaktsporter o Pliny the Elder). En aspecto cumple con las expectativas y es intachable, tiene un bonito color marrón roble con reflejos pardos, cubierto por una compacta espuma beige oscuro que deja varios niveles de encaje de Bruselas en la copa. En nariz es particularmente interesante, está cargado de malta tostada, caramelo, frutos secos tostados, chocolate y ciruelas, aligerado por recuerdos de frutas de hueso desecadas y cáscara de naranja, y con un toque de azúcar candy y levadura. No es un aroma arrollador pero sí especialmente profundo y complejo, la calidad es indudable.

Siguiendo con los superlativos, la verdad es que en boca no baja el nivel ni un milímetro, es una cerveza sensacional. La entrada es más dulce, pertenece a la malta, intensas notas de caramelo, con un punto de sirope de chocolate, ciruelas y algo de dátiles, aunque discurre un fondo de cereales tostados, cacao y suave café y regaliz. Curiosamente con el avance también hace acto de presencia el lúpulo, con delicadeza eso sí, que aporta delicadas notas cítricas y herbales en el amargor final, terminando en un regusto cálido, con recuerdos de madera quemada. Por supuesto tiene mucho de mito pero creo que es cierto que pocas cervezas tienen este nivel de equilibrio y complejidad, si se encuentra a un precio razonable me parece obligatorio probarla.

NOTA:

 
 

domingo, 1 de enero de 2012

Westvleteren 8

MARCA: Westvleteren
MODELO: Westvleteren 8
ESTILO: Dubbel Trapense (8% ABV)
PAÍS DE ORIGEN: Bélgica

CARACTERÍSTICAS: Con la reseña de Achel Bruin que hicimos en el 2010 ya solo nos quedaba una marca trapista por comentar: la esquiva Westvleteren, elaborada desde 1838 por monjes cistercienses en la municipalidad belga de Vleteren. Debido a que solo se puede adquirir en la propia abadía y en cantidades limitadas no tenía esperanzas de ir a probarla a corto plazo salvo, pero por cortesía de Cervezas Especiales, a los que nuevamente quiero agradecer el detalle, pude compartirla con Asf en los últimos días de este año recién terminado.

La servimos con expectación puesto que no es poca la reputación que acompaña a esta cerveza, sin duda consecuencia de la alta calidad de la misma aunque estoy convencido que su escasa distribución también ha contribuido a alimentar la leyenda, y al hacerlo encontramos una cerveza turbia, de color marrón pardo, oscura, con una abundante crema que redujo su volumen a la tercera parte con rapidez. No había nada que llamase mi atención hasta que acerqué la copa para dar el primer sorbo, cuando me sentí invadido por un potentísimo aroma que rebosaba malta tostada y caramelo por doquier, bien cargado además de higos, ciruelas y frutos rojos, y agradables notas de nuez y azúcar moreno más secundarios, con un leve toque herbal. Pocas veces he encontrado perfumes tan exuberantes en una cerveza, yo creo que nos sorprendió a ambos... y eso que no era más que un anticipo de lo que nos esperaba.

En el sabor sigue la demostración de fuerza; malta, toffee y caramelo forman un núcleo compacto con las frutas maduras, acompañados de suaves rastros de cacao y frutos secos, mientras la suma de leves recuerdos de arándanos y un punto alcohólico le aportan un carácter algo vinoso. Probablemente la clave de esta cerveza es, además de la complejidad y el exquisito equilibrio, la integración: cada matiz forma parte de un todo ininterrumpido, el cuerpo completo no deja ni un resquicio para la vacilación y no queda más remedio que disfrutarla prestando toda tu atención. Ni siquiera en el regusto, tras un firme amargor herbal, baja el ritmo, si no fuera porque es imposible cualquiera diría que sigue en progresión ascendente. Sin duda alguna es una cerveza excepcional, pero por el momento me abstengo de intentar comprar las otras dos; en mi opinión, teniendo a dos euros Chimay o Rochefort, no merece la pena gastarse 5 veces más en estas. Eso sí, si por casualidad voy a Vleteren no perderé la oportunidad de llevarme tantas como los monjes me dejen.

NOTA: